Veinticuatro por ciento de nivel de aprobación, 134 mil asesinados y 60 mil millones de pesos gastados en comunicación social, así es como se resume el sexenio de Enrique Peña Nieto, una presidencia que será recordada por los malos episodios.

 

Seis años han pasado desde aquel día en el que el mexiquense asumió el poder que, semanas atrás, 19 millones de ciudadanos de este país le otorgaron a través de su voto; además, con un apoyo pocas veces visto hacia un político emanado del PRI. 

 

El “divorcio”

 

No obstante, la “luna de miel” entre los ciudadanos y el mandatario federal terminó entre los meses de septiembre y noviembre de 2014, lapso en el que ocurrió la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y la revelación de la llamada Casa Blanca de Peña.

 

Si de tiempo efectivo se trata, el idilio duró aproximadamente 1 año con 8 meses, periodo suficiente en el que el Ejecutivo Federal se dedicó a promover y concretar  las reformas estructurales en coordinación con los principales partidos de oposición en el Congreso de la Unión.

 

Cifras reales

 

De acuerdo con la reciente Evaluación Final de los 24 Trimestres de Gobierno, elaborada por la empresa Consulta Mitofsky , el priista no sólo alcanzó el índice de aprobación antes señalado, sino también, el rechazo más alto de los últimos cinco gobiernos de México (74 por ciento [%] en comparación con el 18% de Carlos Salinas en noviembre de 1994).

 

Peña Nieto se va en medio de abucheos y críticas, con una nación fragmentada y azotada por la delincuencia, con la mitad de un pueblo sumido en la pobreza y pobreza extrema y con el reclamo de no haber combatido, frenado y erradicado la corrupción e impunidad.

 

Problemas “en casa”

 

Al interior de su partido surgieron cuestionamientos hacia su persona, por no fomentar la creación de nuevos cuadros y no abrir espacios para la inclusión de miembros de otras corrientes del tricolor, se limitó pues, a consolidar al Grupo Atlacomulco; asimismo, sus correligionarios jamás le perdonarán el abandono electoral en varias plazas ni la imposición de candidatos poco o nada identificados con la esencia del Revolucionario Institucional.

 

El PRI está herido de muerte, en buena medida por el mal desempeño de de Enrique Peña Nieto al frente del gobierno de la República. A partir del 1 de diciembre esta fuerza tendrá grandes retos: mantenerse cohesionado para seguir conservando sus bastiones en los diferentes estados y municipios y sobre todo, renovarse en cuanto nombres, ideas y formas de hacer política.

 

Se acaban alrededor de 2 mil 190 días del régimen de Peña, la historia de una presidencia que inició el 16 de septiembre de 2005 cuando tomó las riendas del Estado de México y que durante sus seis años al frente de esa autoridad local, se dedicó a tejer una red de políticos, empresarios, medios de comunicación y ciudadanos en general, que lo llevaron a cristalizar su sueño siete años después y que hoy terminan.

 

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