En la historia reciente de este país no ha habido un solo gobierno federal al que el tema del desempleo haya sido una prioridad. Es más, todos los candidatos al gobierno federal de todos los partidos políticos han prometido acabar con el desempleo.

 

Miles de páginas y espacios de radio y televisión, así como de las redes sociales se han llenado con declaraciones de todos los integrantes de la clase política acerca del desempleo. La falta de empleo es utilizado como el gran tema nacional con resultados poco afortunados que varían desde un optimismo irreal hasta un pesimismo.

 

Siendo el trabajo un bien sujeto a las leyes universales de la oferta y la demanda, sin mucho que pensar, puede concluirse que cuando la cantidad demandada es baja eso seguramente significa que el precio de ese bien es alto. Es decir, si existe poca demanda de trabajadores es un indicador de que el precio del trabajador es alto. Más aún, la demanda de trabajadores se mueve, sube y baja, como cualquier otra bien.

 

Cuando la economía se sitúa en las partes bajas del ciclo económico, es lógico que esa demanda se mueva hacia abajo. Sucede lo contrario en los momentos de gran actividad económica, cuando ella se eleva. Actualmente los indicadores nos dicen que la oferta de empleo está en la parte baja del ciclo económico, por tanto, es natural que la demanda de trabajadores sea menor.

 

Ahora bien, si se ve el desempleo como un problema a resolverse sin considerar sus causas es como querer intentar curar la cirrosis ignorando los efectos de las bebidas alcohólicas. Por tanto, los programas de combate al desempleo en sí mismo no van a lograr nada considerable, pero si lo harán medidas de mayor fondo.

 

El desempleo debe ser atacado indirectamente, yendo a sus causas, no a sus apariencias. Puede el actual gobierno federal crear políticas públicas para atacar desempleo, pero si no se hacen tomando en cuenta las causas y no los efectos, la situación no mejorará.

 

Entonces, ¿cómo hacer para que la demanda de trabajadores se eleve sobre bases estables y reales? Si se está en la parte baja del ciclo económico, como ahora, no hay mucho que hacer para remediar la fase, pero sí hay grandes cosas para realizar con independencia de ese ciclo.

 

Una, incentivar la inversión privada, local e internacional, en serio. Es decir, políticas públicas que tengan sustento en la realidad y que fomenten la libertad de los mercados.

 

También, desde luego, está el combate a la criminalidad. El desempleo debe verse como una situación compleja y que querer aumentar el empleo como un fin en sí mismo es inútil si ello no se ve como una consecuencia de acciones necesarias y de sentido común.

 

Pero es aquí donde está el problema. Realizar lo que es necesario no es algo que atrae al populista que todo gobernante tiene dentro de sí. Modificar la legislación laboral, privatizar lo que ha sido entendido como propiedad estatal, todo eso que es positivo a la larga es visto por el político como malo a corto plazo.

 

Dicho de otra manera, el problema mexicano no es económico, es claramente político. Ese problema político está creado por gobernantes de escaso talento y por grupos de poder que pelean por mantener sus privilegios.

 

Hablar de desempleo y hacerlo el problema principal es algo equivocado. Nuestra dificultad no es el desempleo, sino eso qué produce desempleo. Y lo que lo produce es una serie de condiciones políticas, no necesariamente económicas.