Los acontecimientos que atraviesa Venezuela es el desarrollo lógico de un país en el cual se apuesta por la igualdad en lugar de la libertad. Por supuesto, ninguna historia es igual, los contextos pueden ser distintos por muchas variables y el desarrollo de los acontecimientos son diferentes. Pero hay una constante que, en donde quiera que se aplique, termina en desastrosos resultados: socialismo.

 

La historia de Venezuela, de manera general, no es muy distinta a la que México ha experimentado; gobiernos mercantilistas que intervienen la economía, pero dejando que funcione lo suficiente como para beneficiarse sin paralizar el sector productivo. Provocando corrupción, privilegios, y toda clase de abusos de poder que indignan a la población

 

Todo eso genera en la población sentimientos de insatisfacción y resentimiento que demagogos aprovechan para crear un discurso en el cual prometen acabar con los vicios y traer el paraíso en la tierra. Hace poco más de dos siglos Joseph Story, jurista estadounidense, nos advertía de este tipo de hombres que ponen en peligro a las instituciones de un país: «está apareciendo una nueva raza de hombres dispuestos a gobernar la nación; son los cazadores de popularidad. Hombres ambiciosos, no tanto del honor como de los beneficios del cargo; demagogos que sostienen laxos principios y que no persiguen lo que está bien sino lo que les conduce a un vulgar y temporal aplauso. Existe un peligro muy grande de que esos hombres usurpen en tal medida el favor popular que acaben dirigiendo la nación; y si eso sucede, aún viviremos para ver cómo nuestras mejores instituciones quedan reducidas a polvo.»

 

Es común que estos personajes, al llegar al poder, generen caos y confusión para poder implementar medidas que incrementen las funciones del Estado, y con ello poco a poco concentrar el poder. Utilizan el intervencionismo estatal para implementar políticas de corte socialista; como controles y fijación de precios, aumento del gasto público con un sistema asistencialista que produce dependencia estatal, entre otras, que inevitablemente generan escasez para después implementar sistemas de racionamiento. Y al fracasar todo lo anterior se inventan a enemigos internacionales y nacionales, cuya solución siempre es tratar de modificar la legislación o incluso la constitución para enfrentar a esos “enemigos”. Lo anterior siempre en “pro de un mejor futuro” o una situación “mejor”.

 

El asistencialismo es uno de sus pilares para hacer dependientes a la población, como ya se mencionó. Pero esto contribuye para que en el país, a parte de las políticas aplicadas por estos gobiernos, se vayan generando en la población incentivos que sabotean al sector productivo de la nación, pues resulta más atractivo no trabajar ni estudiar para recibir los apoyos gubernamentales. Y cada vez menos personas intentan innovar, crear o producir; pues entienden que el fruto de su trabajo, en última instancia, sirve para mantener a los dependientes del sistema asistencialista del Estado.

 

Para quien quiera profundizar y saber cómo funcionan este tipo de sistemas y las experiencias que existen en el mundo occidental; les recomiendo leer el libro de Álvaro Vargas Llosa titulado «El estallido del populismo». Aunque no coincido con los autores en señalar como problema principal el populismo; pues éste es la herramienta de todo político, en los sistemas democráticos, para ganar elecciones, lo cual es completamente normal. Como ya dije, el problema es el socialismo. Sin embargo, ahí podrán encontrar las características típicas de estos sistemas.

 

México hoy está en manos de un gobierno de izquierda con inclinaciones a políticas de tipo socialistas como las que llevaron a Venezuela a la situación que hoy vive, y de la cual lucha por salir. La pregunta es ¿ante ésta experiencia que tenemos frente a nosotros, seremos lo suficientemente prudentes para aprender de errores ajenos o los tendremos que vivir para aprenderlos por la mala en carne propia?

 

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