Mi hijo, mi espejo.

 

Al acudir a solicitar un servicio u orientación en cualquier oficina pública o privada hay personas que atiende de mal modo, ya sea por su tono al hablar o por la expresión de su cara, no es agradable. El mensaje que transmite es que no está a gusto haciendo lo que hace o estando en el lugar que está.

 

Otro ejemplo es cuando en medio del tránsito vehicular, un conductor no se controla y con cualquier situación se altera y ofende, grita o peor aún golpea, significa que anda por la vida buscando desquitarse de quien sabe qué con el primero que encuentre. Y así puede haber muchos ejemplos de actitudes negativas que no ayudan, por el contrario afectan las relaciones con los demás.

 

A menudo no se reflexiona o se analiza la situación, simplemente se reacciona impulsivamente. Esta es una reacción primitiva que muestra falta de tolerancia, empatía y se resume en actitud negativa ante la vida.

 

Cuando mamá o papá muestran una actitud negativa, los hijos tenderán a imitarlos y entonces se genera un ambiente hostil e intolerante, nada propicio para el buen desarrollo de los hijos ni para el ambiente cordial y de comprensión que se requiere en el hogar.

 

Suele darse que los adultos se quejan de la temperatura ambiental, de la economía, de su salud física, del gobierno y de su vida en general; aunado a ello critican al vecino, al compañero de trabajo, a los familiares y a todo aquel que sea o piense diferente a ellos. Con ello dan el mensaje de que todo está mal y no hay nada bueno que valga la pena, mas los hijos ven, escuchan y perciben las actitudes de sus padres y muy pronto estarán haciendo exactamente lo mismo.

 

Por el contrario, si a pesar de las dificultades que se presenten, los padres muestran optimismo, entusiasmo, tolerancia y, de esta forma, muestran que son capaces de resolver los problemas en lugar de ahogarse en ellos, entonces estarán instruyendo adecuadamente a sus hijos, quienes también desarrollarán habilidades para resolver las dificultades propias que vivan.

 

Algunos adultos ante la incapacidad de resolver problemas, optan por alguna de las siguientes conductas o hábitos:

  • Se enojan por todo
  • Se deprimen
  • Fuman
  • Toman alcohol
  • Hacen algo obsesivamente que les gusta en exceso
  • Sufren
  • No se organizan y juegan con el tiempo de los demás, no los respetan porque no les importan, tienen una actitud arrogante.

 

Esto es, se ponen entretenimientos para evadir, no enfrentar o resolver algo que no les gusta. Finalmente no se resuelve nada y sí puede empeorar.

 

Cuando una persona se dirige a otra, jueguen el rol que sea, forzosamente se debe atender la pregunta, saludo o comentario que sea, ya que la no respuesta  es una agresión para el otro. El “no sé” también lo es.

 

Aun cuando el panorama sea gris, no se debe olvidar que la mejor forma de contribuir al bienestar propio y el de la familia es a través de las siguientes conductas:

  • Ser responsable
  • Trabajador
  • Estudioso
  • Respetuoso
  • Tolerante

 

Sólo así se hace la diferencia y se contribuye a mejorar la sociedad de la cual todos somos parte.