Tema sumamente importante, pues la ausencia de un manejo adecuado de las emociones trae consecuencias no gratas, a veces fatales.

 

Todos recibimos estímulos de índole diversa permanentemente, la forma de reaccionar es lo que hace la diferencia. Hay personas que no controlan sus reacciones ante determinados estímulos, lo que las lleva a decir, hacer y pensar cosas inimaginables. Los adolescentes son especialmente vulnerables a esto por estar aún en formación, a veces experimentan cambios repentinos en su estado de ánimo, lo que es normal y deben saberlo los padres para comprenderlos y ayudarlos en lugar de pelear y discutir con ellos.

 

Si los padres discuten frecuentemente con sus hijos en esta etapa, el pronóstico en su relación no será alentador. Los padres por su edad y experiencia de vida deben tener la disposición para comprender a sus hijos en lugar de criticarlos y censurarlos. Los hijos necesitan sentirse amados, respetados, valorados y apoyados por sus padres para tener equilibrio emocional, ya que eso constituirá un escudo frente a situaciones negativas que pueden encontrar en la escuela, en la calle o en cualquier otro lugar.

 

Lo anterior, constituye un conjunto de herramientas para que los hijos puedan y sepan manejar emociones como tristeza, miedo, ira, envidia, egoísmo, etc. El control de las reacciones que generan estas emociones es posible, de acuerdo a lo siguiente:

 

  1. Ante un estímulo que origina una emoción negativa, espera, respira profundo y trata de pensar con claridad.
  2. Presta atención a tus pensamientos y sensaciones físicas y emocionales que se producen en tu cuerpo.
  3. Toma el control, analiza y piensa qué puedes hacer para responder positivamente y resolver la situación.

 

La música, el baile, dar un paseo, ducharse, quitar la atención de aquello que generó la emoción negativa, hablar con alguien confiable, todo ello ayuda para disminuir fuerza a la emoción negativa. Saber manejar y controlar nuestras emociones mejora las relaciones con los demás y propicia buena salud física, además de que proporciona asertividad en la toma de decisiones.

 

Gritar, golpear, ofender, aventar o destruir no ayuda a resolver los problemas, por el contrario los hace más grandes. Hay quienes se desconocen por las reacciones que no sabían que podían tener.

 

La ausencia de control de las emociones puede generar reacciones no gratas como: trastornos alimenticios, violencia, autolesiones, depresión, falta de autoestima, pesimismo, pérdida del sentido de la vida y en casos extremos, suicidio.

 

Este no es asunto de menor importancia, como padres debemos estar atentos a actitudes y conductas inusuales en nuestros hijos que pueden ser señales de alerta, sin esperar que maestros, amigos o parientes asuman esta responsabilidad. Lo que sigue es estar presentes para ellos y apoyarlos fortaleciendo su autoestima y seguridad.