No le pidas a un niño la educación de la que carecen sus padres.

 

Es una realidad, que en general, como mexicanos carecemos de educación. Esa educación que se muestra al caminar por la calle o al permanecer un rato en un lugar público. Me refiero a la educación que toda persona sea de la nacionalidad, edad, religión o nivel educativo que sea debe tener. Esa educación que sólo al interior de las familias se gesta.

 

Como he venido recalcando, los padres son quienes inculcan a sus hijos, correctas o incorrectas ideas, hábitos y conductas.

 

Pondré un ejemplo práctico: en la calle hay un árbol de ornato de mediano tamaño, hace unos días una persona comía tacos usando un plato de unicel cerca del árbol, al terminar de comer depositó en el árbol el plato, es decir, usó el árbol como bote de basura. Al notar esto, un habitante del lugar le dice que eso no es correcto. El comensal se moleta, argumenta y pregunta que si él es dueño del árbol. La cuestión no es a quien pertenece el árbol, o si pertenece a todos por estar ubicado en la calle, el problema es que nos hemos acostumbrado a conductas incorrectas al grado de que las vemos como “normales” y nos sentimos con el derecho a defender lo indefendible. Esto es, además de que no es capaz esta persona de aceptar su conducta incorrecta, encima asume una actitud agresiva.

 

Todos los días vemos y vivimos conductas y hábitos incorrectos que generan problemas afectando a los demás. Esto nos lleva a reflexionar los cambios que debemos cambiar para mejorar la convivencia y la calidad de vida. Considero que todos podemos identificar los cambios que necesitamos como sociedad, por eso es tan importante que éstos se inicien en casa, desde la convivencia cotidiana con los padres.

 

Vivimos en medio de intolerancia, irrespeto, abuso, alevosía y ventaja, entre muchas otras actitudes negativas, que lo único que denotan en precisamente nuestra falta de educación y, por si se quisiera minimizar, falta de valores.

La sociedad ha decaído porque hemos permitido acostumbrarnos a esta falta de valores y nos concierne a todos recuperar lo perdido, no podemos seguir como estamos, pues las consecuencias han sido devastadoras: Múltiples problemas sociales que a todos afectan. 

 

La civilidad o el grado de desarrollo de un país no dependen de su moneda o de su economía, depende de las conductas correctas de sus habitantes; por lo tanto debemos dejarnos de pretextar tal o cual justificación.

 

Dejo un halo de esperanza para que nos ocupemos de cambiar lo que haya que cambiar para el bien común. Empecemos en casa.