Te deseo que seas, lo que ya eres en potencia.

Confucio

 

La vida constituye un quehacer que cada persona tiene que emprender de manera continua y permanente. Ello le significa tomar decisiones y realizar acciones para desarrollar su propio proyecto vital que anima su vocación. El proyecto vital es la misión que cada persona descubre y realiza a través de su vida. El proyecto vital personal responde a la pregunta: ¿Cuál es el propósito de mi vida en el mundo?

 

El individuo no recibe una vida hecha y acabada, sino que tiene que realizarla y determinar qué es lo que va a hacer con su vida. Tiene que elegir lo que va a hacer entre muchas posibilidades y desarrollar su proyecto vital en su propia circunstancia. La vocación es un puente que une el ser de la persona con el quehacer que elige y desempeña durante su existencia1.

 

De esta forma, sabemos que ningún ser humano nace con un proyecto de vida hecho, cada día deberá darle forma a través de las decisiones que irá tomando para sí y por sí mismo. La carencia de un proyecto de vida, será un punto vulnerable para aquél que no se ha ocupado de trabajarlo. Esto significa que, estará expuesto a los avatares que la vida le pondrá enfrente sin dirección que haya definido previamente.

 

Sin importar su edad, cada persona puede y debe tener aspiraciones, sueños, metas, objetivos y propósitos que alcanzar; también debe saber que para lograrlos deberá plantearse y trabajar una serie de pasos que seguramente le llevarán a vivir su realización individual, que le harán sentir satisfacción plena y, por ende, felicidad. Como adultos, es probable que algunas veces hayamos errado al tomar decisiones; sin embargo cada día trae consigo una nueva oportunidad para corregir y re direccionar. Los adultos también deben tener aspiraciones, sueños, objetivos por alcanzar, eso da sentido a su vida. Algunos ejemplos pueden ser: aprender a bailar tango o danzón, aprender un idioma diferente, tomar cursos diversos, adquirir un estilo de vida saludable, emprender un negocio, cultivar hortalizas,

Corresponde a los padres motivar en sus hijos la definición de su proyecto de vida, el cual paulatinamente irá tomando forma. En este proceso, el acompañamiento y la orientación de los padres serán muy importantes; ello no significa que los padres tomarán decisiones por sus hijos. Por el contrario, deberán darles confianza y elementos que posibiliten su toma de decisiones asertiva. El camino recorrido por los padres les da la ventaja de la experiencia, poner esta experiencia al alcance de sus hijos les ayudará a tener referentes y estar en condiciones de decidir. 

 

Es oportuno recordar que cada persona tiene su vida propia, por lo tanto cada hijo tendrá su propio proyecto de vida diferente a los de sus padres. El proyecto de vida abarca ámbitos diversos, como son: personal, profesional, laboral, familiar y social. De gran utilidad resulta el planteamiento de preguntas, tales como: ¿Qué quieres ser de grande?, ¿Dónde te gustaría trabajar?, ¿Qué actividad te gustaría hacer cuando seas grande?, ¿Te gustaría tener hijos?, ¿Dónde quisieras vivir?, ¿Qué tipo de familia desearías tener? y, ¿A qué tipo de sociedad visualizas que pertenecerás en el futuro?

 

 

1 Vargas Trepaud, Ricardo. “Proyecto de vida y Planeamiento Estratégico Personal” 2005