Un día el árbol dijo: “Mírame bien y podrás observar que no soy bote de basura”.

Anónimo.

 

De muy poco sirve que en la escuela los niños reciban clases de ética y civismo, si en los hogares ven exactamente lo contrario en forma cotidiana. Así, los hijos e hijas adoptan el mal ejemplo en lugar del buen discurso. Pero ¿En qué momento los padres perdimos la memoria sobre la práctica de las buenas costumbres si con ellas fuimos formados?

 

Sólo habrá que recordar el respeto que se les tenía a los mayores, el vocabulario de los padres al dirigirse a sus propios padres mayores, la formalidad del trato al saludar, agradecer, despedirse y otras cosas más. A los padres, como responsables de la formación en valores de nuestros hijos, nos corresponde transmitirles estas buenas costumbres a fin de ellos aprendan a conducirse en forma correcta donde quiera que se encuentren.

 

Entre las principales buenas costumbres que debemos retomar están:

 

  • Respetar la forma de pensar de las personas aunque difiera de la nuestra, pues a veces criticamos, censuramos o hasta etiquetamos. Esto aplica en cuestiones políticas, religiosas, de identidad sexual, etc.
  • Saludar a las personas con quienes interactuamos aunque no las conozcamos.
  • Antes de reaccionar violentamente, hay que escuchar, analizar la situación y dialogar, que para ello tenemos capacidad de razonamiento.
  • La calle y los espacios públicos no son basureros, pues aún mucha gente tira basura en vía pública.
  • Ceder el paso al peatón habla bien de quien lo practica.
  • Respetar las cosas ajenas; si no es mío, entonces pertenece a alguien más.
  • Respetar los turnos cuando sea aplicable, pues solemos preferir los atajos y con ello faltamos al respeto de alguien.
  • Ser solidarios y estar prestos a ayudar cuando nos sea requerido, preferentemente sin esperar recibir pago de algún tipo a cambio.
  • Cuidar el medio ambiente: agua, tierra y aire. Desafortunadamente algunas personas aún lavan sus banquetas a chorro de manguera. También persiste la costumbre de quemar yerba seca en los terrenos de cultivo, lo que contamina el aire que respiramos todos.
  • Respetar la flora y fauna, ya que forman parte de los recursos naturales que nos sostienen y dan vida.
  • No fomentar la proliferación de perros callejeros. Ya que nadie se hace responsable de ellos y representan riesgos para la salud de todos.
  • Valorar y respetar a las personas por el sólo hecho de que son personas independientemente de su vestimenta, apariencia o nivel educativo.
  • Saber escuchar antes de hablar.

 

Aquí no termina el listado, cada uno puede agregar todas las buenas costumbres que considere que ayuden a lograr una sociedad más civilizada, respetuosa y armónica. En la conciencia personal de cada padre y madre queda la responsabilidad de la sociedad que está formando a través de sus hijos e hijas. No obstante lo anterior,

 

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