Otra vez los Abascal es una notable investigación realizada por el historiador Pedro Salmerón y publicada anteayer por La Jornada.

 

Nos preocupa, entre el mecanismo que mueve a esta organización de lo que llamaremos la Ultra Derecha Potenciada, una Comisión de Vinculación Militar: Grupo Tlaxcala (que nadie parece saber qué es, quiénes son, qué pretenden, pero da miedo), afirma el propio Salmerón.

 

Pedro Salmerón

 

Nos cansamos de preguntar por este Grupo Tlaxcala. No lo hemos localizado. Probablemente quienes toman las decisiones en FRENAA, tuvieron la ocurrencia de utilizar el nombre de nuestro estado y colocarlo con toda saña y perversidadcomo una palabra codificada que dé la idea de la existencia ya sea de miembros castrenses o bien, de individuos-puente involucrando al Ejército Mexicano en una actividad que francamente dudo: persuadir al presidente Andrés Manuel López Obrador que dimita a su cargo.

 

Alva Macías, la última sobreviviente del Sinarquismo (El Sol de Tlaxcala)

 

No es que el Sinarquismo sea ajeno a Tlaxcala. Entre las décadas de 1970 y 1980 tuvo presencia, sobre todo en Santa Ana Chiautempan, como lo narra Jesús Lima en su entrega de febrero de 2019, publicada por El Sol de Tlaxcala: A poco más de siete días de su deceso, el cronista municipal de Chiautempan, Sixto Ipatzi Pérez, narró a este Diario que entre las décadas de los 70s y 80s, el movimiento nacional sinarquista alcanzó su esplendor en Santa Ana Chiautempan, donde Alva Macías tuvo su mejor desenvolvimiento, materializando los ideales de justicia y de paz social para beneficio de la población más vulnerable.

 

Pero Alva Macías actuaba de frente. Nadie podrá olvidar sus arrestos al cachetear al entonces gobernador Tulio Hernández Gómez, durante una visita a Tetlahnocan, para informar sobre el avance de la carretera perimetral de la Malinche. No fue bien recibido el mandatario, acaso por su sarcasmo o porque los datos presentados no satisficieron a los chiautempenses.

 

Fuera de ese recuerdo, el Sinarquismo en Tlaxcala, creemos, no habría cambiado su búsqueda del bien social por una actitud subversiva como la que abiertamente enarbolan los 67 miembros del primer círculo de FRENAA.

 

Pudieron utilizar «Guanajuato», quizas «Puebla», pero optaron por llamar Grupo Tlaxcala a la parte más misteriosa de su organización, pues se refiere a la parte armada, violenta y en el peor de los casos al virus encargado de atentar contra la lealtad como el principal valor de El Ejército Mexicano. Tal vez pensaron que en Tlaxcala no habría quien les reprobara su iniciativa.