En la Procuraduría General de Justicia tendrían la presión ejercida desde el mismo Palacio de Gobierno, para resolver cuanto antes el Feminicidio de Lina «N», ocurrido en el Fraccionamiento Las Ánimas de Santa María Acuitlapilco.

 

No solo obra la presión social y el profundo dolor de familiares y amigos de esta víctima de la violencia, atada, torturada y quien según apuntes periodísticos ya había sufrido una agresión entre abril y mayo, cuando incluso fue baleado en la cabeza un hijo suyo que la defendió de sus agresores.

 

Además de ser un derecho humano imprescritible de familiares, amigos y de la propia sociedad a conocer la verdad, hay dos razones más, con una relación directa con la gobernabilidad: la primera, la cercanía del proceso electoral de 2021, cuando el estado deberá llegar con los menos pendientes como hoy es un Feminicidio sin que los responsables sean puestos tras las rejas. Y el segundo, que la víctima era esposa del arquitecto Aldo Lima Carrillo, funcionario estatal y miembro de una respetada familia tlaxcalteca.

 

La saña utilizada para ultimar a Lina «N», de 54 años de edad en su propio domicilio fue de tal magnitud que, organismos nacionales e internacionales en la lucha contra la violencia de género  siguen con especial atención la forma como actúe la administración de Marco Mena Rodríguez ante este horrible asesinato que ha escandalizado al estado de Tlaxcala.

 

Cabe recordar que hace 18 años, Tlaxcala se cimbraba al conocerse el artero asesinato, también a puñaladas de la señora Margarita Cisneros Fernández, hermana del senador Joaquín Cisneros Fernández y madre de quien ha sido alcaldesa, diputada local, federal, senadora y actualmente delegada especial del Gobierno Federal, Lorena Cuéllar Cisneros.

 

En 2014 otro Feminicidio que retumbó en la sociedad tlaxcalteca el de Ruth Guadalupe Osuna Magaña, esposa de quien fungió como presidente municipal de Santa Ana Chiautempan, José Alberto Flores Guevara.

 

Sobre este espantoso crimen (la víctima fue degollada y mutilada de varias partes de su cuerpo) trascendió que el responsable habría sido una persona del ámbito castrense con tendencias que llevarían a sus juzgadores a encontrar serios problemas de psicopatía.