En una madrugada, desmontaron las instalaciones de esta tienda de comida rápida, y dejaron sin trabajo a veinte jóvenes

El cierre de Burger King en Tlaxcala pretendió verse como una lamentable pérdida. ¿Acaso no merecemos un restaurante, parte de la franquicia creada en 1954 en Miami?, ¿tendría que dolernos el fracaso de ese establecimiento de comida rápida?

 

Realmente no perdemos mucho. En el mundo, Burger King, enfrenta una crisis existencial, al grado que la firma, hoy en manos de empresarios brasileños, apuesta buena parte de sus ventas a los actos discriminatorios.

 

Hay registros de clientes felices, porque luego de haber pedido sus hamburgesas “whopper o big King”, tuvieron el visto bueno para ofender al personal hasta el cansancio.

 

Y Burger King procuraba contratar muchachas o muchachos, con alguna marca personal que estimulara las burlas de los clientes.

 

¡Claro que afectaban a los empleados!

 

Controversialmente, los patiños de la firma que acaparaban las burlas, eran quienes más altos niveles de ventas de hamburguesas alcanzaban.

 

Ah, pero esos muchachos, si con algún requisito deberían cumplir, es con ser esbeltos. Ningún obeso pasaba por los filtros de contratación. Siendo delgado, sumaba puntos tener los dientes o las orejas grandes; padecer un tremendo acné o incluso tener graciosas mejillas llenas de pecas y cabellos rojos, como si ser pelirrojo fuese una condición graciosa.

 

No niego que el personal de este tipo de firmas es desconcertante. Los han metido en una dinámica extraña, uniformados, robotizados, repitiendo las mismas frases para consumir más, según el cliente vaya cediendo ante la cuenta que ya le preparan.

 

Con lo que no pudo Burger King es con la distancia que procuramos guardar de los actos discriminatorios.

 

En eso les llevamos siglos a nuestros vecinos los gringos. La economía homogénea de esta parte del país libra las grandes brechas entre adinerados y asalariados.

 

Es decir, tiendas que deben su éxito a las renovadas miras de esclavismo, aquí no tienen eco.

Esa debe haber sido una de las razones para la partida de la franquicia. Además, el alto contenido de grasas nocivas que nos provocan obesidad-diabetes-insuficiencia-renal, comienza a ser un muro efectivo, como no ha resultado el propuesto por el presidente chiflado de los Estados Unidos, Donald Trump.

 

Por cierto, ante la arenga de Trump a firmas como Ford, para dejar de invertir en México, sobrevino una de las campañas más elaboradas con temas de nuestro país. Todavía trasmiten en televisión y redes sociales videos promocionales de pickups Ford, donde el elemento clave es la flor de cempasúchil.

 

¿Pues no que poco les importaba el mercado mexicano?