Mañana se reunirá la Conago con Andrés Manuel. Y habrá de venirse abajo el mito del PRI... hay de aquél mandatario que insista en apostar el destino de su estado al maltrecho tricolor, con Emilio Gamboa como líder...un lider que de muy poco les ha de servir.

 

Hay que reconocerlo, la inercia priísta del estado se empeña en hacernos ver las cosas a través de filtros caducos. Hace unos días esos filtros nos impidieron comprender en cada una de sus aristas el sonoro discurso del gobernador Marco Mena, dos de cuyos temas cayeron como frutas maduras: el adiós a los González, y el despido de cientos de burócratas desganados, desleales y de mala entraña.

 

Mas la médula de aquél mensaje nos pasó por encima.

 

Mena preocupado por el triunfo arrollador de Morena se adelantó, tres días después de la elección a la nueva relación con el inminente Presidente, Andrés Manuel. Primero, el PRI prácticamente no existe; muy poco queda de aquella hegemonía en la Cámara de Diputados, sobre la cual siempre ha descansado la esperanza de gestionar el presupuesto, 96 por ciento del cual proviene de los recursos de la Federación.

 

El mensaje fue claro: insertar a Tlaxcala en la nueva geografía política de México.

 

El primero en hacerlo público fue Manuel Velasco Coello, el gobernador de Chiapas, aunque antes seis mandatarios panistas de plano pintaron su raya con el sino perdedor de su partido y se declararon pro AMLO. De hecho operaron a su favor en las elecciones. Nada más hay que ver al poblano Antonio Gali, acaso el más lopezobradorista encubierto.

 

Ayer mismo el gobernador del Edomex, Alfredo del Mazo Maza, atrás dejó su priísmo recalcitrante y abrió, como Mena ya lo hizo con su discurso, la relación con Andrés Manuel, como lo llama Olga Sánchez Cordero, para evitarse la fatiga de virtual gobernador electo.

Permítanme hacer esta comparación. Aquella inercia tricolor a la que me refería líneas arriba es más o menos como la juerga de Marianito a partir del domingo primero de julio y hasta tres días después cuando hubo de presentarse con la hinchazón propia del wisky en cantidades de riesgo al Centro de Convenciones, para ser partícipe del controvertido discurso que nos ocupa.

 

No le permitía abrir los ojos a la nueva realidad. No comprendía qué había sucedido, cómo es que un robavacas lo había doblegado en las urnas (y quedó flotando la supuesta compra de la plaza).

 

Así a muchos las lagañas tricolores les impiden ver hacia adelante.

 

El uso práctico de Lorena

 

Supongo que una de las primeras acciones para conseguir el acercamiento con AMLO será utilizar la relación de Lorena Cuéllar, cuñada de su hermano Fabricio.

 

Será un ejercicio breve pues una vez hecho el contacto, la habilidad de Mena se encargará de profundizar.

 

No vamos lejos, mañana jueves la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) sostendrá su primera reunión con Andrés Manuel. Para muchos será una sorpresa ver a personajes como el propio gobernador de Tlaxcala en la misma mesa con López Obrador. Son los nuevos tiempos. De ello depende incrustarnos en la nueva geografía política del país.

 

Y respecto a la senadora Cuéllar y ganadora de la diputación por el tercer distrito por el Partido Encuentro Social (PES) integrante de Juntos Haremos Historia, sus visibles limitaciones en el lenguaje de altura con Morena no estorban a la incipiente relación con el próximo Presidente, recurriendo a esas formas melosas y a veces chocantes, tan de ella.

Como en todos los sistemas, hasta estos personajes pueden rendir frutos. Ya en lo sucesivo, la señora Cuéllar tendrá tiempo de comprender la parte del discurso de Mena que ponía distancia a los conceptos dinásticos.

 

Lorena y las porras organizadas por ella misma por la abultada votación a su favor el primero de julio tendrá que ubicarse en el lugar que le corresponde, de una dinastía beneficiada por el poder cuando este, omínodo y brutal les construyó la enorme y a veces ofensiva riqueza que hoy, se coloca en la parte opuesta de los nuevos tiempos de Izquierda Moderna, del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), de la voluntad adelantada, según lo difunde ya la inminente titular de Segob, Olga Sánchez Cordero, como una de las acciones más definidas de esta modernidad avasallante.

 

Los gestos de Lorena no son efectivos para llamar anticipadamente la atención en sus obsesiones de poder, Ella también está en el lado equivocado, merced a la inercia priísta que como a Marianito, le afecta desde hace tiempo.

 

Insisto, su papel debería limitarse a lo útil que resulte en el inter que el Ejecutivo tlaxcalteca se relacione con el tlatoani.

 

Es que son otros tiempos.

 

Emilio Gamboa, líder de la bancada tricolor

 

Pero líder incapaz de competir con la fuerza de Morena.

 

Ser leal a este grupo poco le representa a Tlaxcala y su gobernador.

 

Son tiempos de trabajo intenso, de transparencia, de la muerte de los virreyes dicen los analistas, de un crecimiento del cuatro por ciento del PIB, de ahorros sustanciales, de orden, de decir adiós a Peña Nieto, al Estado Mayor, a las carretillas de dinero tiradas a la basura para sostener al imperio capaz, a estas alturas de disponer de más de cuatro millones mensuales para sostener el nivel de vida de Vicente Fox y Felipe Calderón.