Vecinos, policías, bomberos, todos quedaron horrorizados no solo por las personas que perdieron la vida, sino por el grado de intoxicación del conductor responsable, un improvisado a quien el chofer de planta "le prestó el microbús". 

 

La muerte de cuatro personas en el espantoso accidente ocurrido la tarde de este sábado en Acuitlapilco (entre ellos un bebé), lo es no solo por la cifra de personas que perdieron la vida, sino por el contexto en que se dio. 

 

Tenemos información respecto a la actitud del responsable.

 

Primero, quien llevaba la unidad no era el operador, sino un individuo al que el conductor le prestó la unidad. Algo así como dá unas vueltas, consigue lo que puedas y mientras yo descanso.

 

Segundo. El responsable se encontraba gravemente intoxicado.

 

Es de exigirse que las autoridades le practiquen rigurosos exámenes toxicologicos porque su actitud tras la tragedia que causó no le preocupaba en lo mínimo. Al contrario, testigos - uniformados y vecinos - lo escucharon proferir las peores ofensas, burlas, palabras desafiantes pese al dantesco cuadro, de personas sin vida y otras prensadas entre hierros. Tiene que ir a la cárcel por muchos años este individuo. 

 

Y también debe recibir su merecido el irresponsable operador de planta que sin justificación le dio el volante.

 

Otra información nos sugiere que el concesionario podría ser Ranulfo Tuxpan, un ex diputado local de la zona de Axocomanitla.

 

Quien sea el dueño, creemos que esa concesión debe cancelarse.

 

El gobierno estatal no puede quedar cruzado de brazos viendo como la gente se muere a causa de energúmenos al volante de unidades del servicio público.

Acaso el dueño ignoraba estás prácticas en su microbús?, si así ocurría no merece ser un transportista, concesionario de la importante ruta: Tlaxcala-Puebla.

Tienen ustedes idea de cuántos casos como este se dan a diario? Acaso vivimos en una aldea sin el mínimo concepto de órden? 

Nuestro respeto a los transportistas serios, dedicados a recorrer las arterias de la entidady a comunicarnos con otras.

 

Pero dar el volante de una unidad del servicio público a un sujeto sin conciencia, porque estaba intoxicado es un delito que no tiene nombre.