Carlos Salinas de Gortari, en su toma de posesión, contó por primera vez con la presencia de mandatarios extranjeros como invitados especiales; de esta forma inicia un ritual ceremonial con testigos de lujo, o como diría nuestro presidente electo de <<invitados fifís>>. 

 

Sin duda la asesoría de política exterior que ha envuelto al presidente electo de México, ha errado en su decisión de hacer carta abierta de invitación a jefes de Estado de todo el mundo. En primer punto porque de esta forma llega una invitación a un jefe de Estado incomodo, expulsado de la comunidad internacional, con una elección presidencial cuestionada y con un país en una gran crisis humanitaria.

 

Retomo la figura y conceptualización de un jefe de Estado, pues principalmente la visita de dichos personajes la realizan con esta investidura. <<Aquel que encarna a la nación>>; autoridad suprema de un Estado, representa la unidad de un país y su continuidad ante el Estado mismo e internacionalmente, representante y responsable del país ante el pueblo y el mundo,  definición del Diccionario Universal de Términos Parlamentarios. Por lo tanto, Nicolás Maduro es responsable de la crisis que vive Venezuela y fallido representante de su pueblo.

 

Para todo aquel que emula la figura de López Obrador como una figura autoritaria como lo fue el fallecido dictador, presidente venezolano Hugo Chaves; es ponerle énfasis y limón a la herida; rodearse de personajes negativos no abonan a la legitimidad democrática de la presidencia de la república, no genera contra peso a lo dicho por algunos partidarios de AMLO en torno a la pertinencia en el mundo actual del socialismo bolivariano, postura que preocupa y hace poner la atención en las últimas decisiones que aun, no siendo presidente de México han sacudido al país. 

 

Sin la presencia de figuras de influencia en la política exterior como: Justin Trudeau, Emmanuel Macron, Angela Merkel, Vladímir Putin, Theresa May, incluso el mismísimo Donald Trump, el que robara la atención, incluso podría opacar la figura del próximo presidente es Nicolás Maduro, quien seguramente vendrá con toda la intención de hacer política y robar el ojo público con señalamientos como el de la participación de México en el supuesto atentado a su vida, etc. Etc.

 

Como ciudadano mexicano no me gusta y me parece aberrante la visita de quien ha lacerado humillado y denigrado a su pueblo, sin duda indigno representante del pueblo venezolano en México; ojala y se recule a dicha invitación, pues al final cada presidente electo ha sido libre de invitar o no a los mandatarios y representantes diplomáticos que mejor le convengan, no es una obligación; pero que al final cada visita abona negativa o positivamente a las relaciones exteriores de nuestro país.

 

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