Uno con tanta omnipotencia y otro que con tanta ineptitud nunca antes vista, tienen a nuestro país sumido en la incertidumbre y principalmente en la miseria.

 

Por un lado Andrés Manuel de manera irresponsable asevera que nuestro país está en bancarrota, justificando que si no cumple las demandas sociales y lo que prometió, entonces no fue su culpa o lo indolente de sus promesas electoreras, las cuales sabíamos que más de una eran completamente inviables, sin embargo era tan convincente que el electorado mexicano le dio la mayoría en las urnas; y como políticamente no le conviene reconocer que se equivocó o que si sabía pero le interesaba más ganar, entonces se adelanta a decir un día que EPN le deja un país sano y otro día se levanta y dice que estamos en picada.

 

Andrés Manuel López Obrador, afirmó que tras seis años de gobierno de Enrique Peña Nieto, en el país hay estabilidad y no hay crisis financiera, esto en el estado de Nuevo León en la Ciudad de Monterrey el 5 de septiembre del año en curso; sin embargo once días le bastaron al presidente electo de México, para llevarnos al cielo y después dejarnos desplomar, pues aseguró en Nayarit el domingo pasado que recibe un país en bancarrota por las políticas neoliberales que se han aplicado los últimos 30 años. Como era de esperarse empresarios y organizaciones empresariales, reaccionaron y tundieron las declaraciones del presidente electo, de irresponsables, afirmando que, sin la confianza, la inversión no se da, por lo cual los comentarios de AMLO no dan certeza. 

 

Por su parte Enrique Peña Nieto rindió su sexto informe de gobierno haciendo alusión a un México inexistente, o por lo menos a su parecer, pues dista muchísimo de la realidad del día a día que vivimos los mexicanos, donde se ostentan salarios impropios, con profesionistas sin empleo y con salarios bajos.  En México, la tasa de desempleo se mantiene en niveles de 3.4%; es decir 1.8 millones de personas; sin embargo, la calidad de empleo es cuestionada, pues las tasas críticas de ocupación se elevaron de 12.9% a 16.4%; por lo que hay más de 8 millones de personas que tienen un empleo con bajos salarios y largas jornadas laborales.

 

Definitivamente de dos no hacemos uno, pues entre el Presidente Constitucional de México que va de salida y que pinta dejar un México que dista mucho de la realidad; y el Electo, que prometió acabar con la corrupción y con todos aquellos males que crítico del gobierno saliente, aun sin tomar protesta, pero si a través de las cámaras del legislativo, lo único que se ha observado son disminuciones que a decir verdad no resolverán los verdaderos males que aquejan a nuestro país, pero si continuar con los desorbitantes costos de la gasolina, ninguna propuesta clara en temas de seguridad y sin un proyecto que alenté la economía de nuestro país.

 

Así que, en este momento no permiten dar veracidad de la real situación que guarda nuestro país, sin embargo, lo que si es cierto es que cada día nos alcanza menos el dinero, es decir el poder adquisitivo de los mexicanos esta por los suelos, con una inflación que no permite tener un desahogo en el día a día de todos los mexicanos, principalmente de la clase media baja, que paga impuestos y recibe salarios poco dignos.

 

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