Después de más de 6 décadas, Marco Mena es el primer Gobernador del sur de Tlaxcala; antes lo había sido Anselmo Cervantes Hernández. El Hoy Gobernador, Hijo de Antonio Mena Montealegre, quien fue líder sindical en el sector educativo y también secretario de gobierno en la segunda mitad del gobierno de Beatriz Paredes.

 

Marco Mena quien gobernará 16 meses menos del sexenio entregará el poder después de la primera elección local total, homologada con la federal intermedia del 2021.

 

Marco Mena es también el gobernador más joven después de Beatriz Paredes Rangel  quien llego al cargo a los 32 años, también es el mejor respaldado por credenciales académicas: por el prestigiado Colegio de México en políticas públicas y con postgrado en Chicago en la misma materia, siendo el primer mexicano en lograr esa distinción en una disciplina poco valorada pero vital en el ejercicio de gobierno; quizás la desventaja de Mena es haber llegado a la gubernatura sin la experiencia política  de otros gobernadores tlaxcaltecas y con conocimiento raquítico de la realidad local y sus complejidades.

 

Tuvo el impulso inicial de Joaquín Cisneros y después de Mariano González Zarur, quien sin formar escuela política alguna lo llevo de la mano a la gubernatura, siendo el único caso de la política local en medio siglo de que gobernador si deja sucesor, con el lema político “Construir y Crecer Juntos” Marco Mena ha sido en la primera mitad de su gobierno (28 meses al 30 de abril), un distante actor de poder, tanto de su partido como de la población en sus sectores marginales rurales; de ahí la pobre calificación a su gobierno y peores resultados en la elección reciente del 2018.

 

Lejos ha quedado la teoría de la GOBERNANZA MODERNA con la que inicio su administración.

 

Todavía más lejano se le ve del conflicto que significa gobernar, inseguridad, marginación social, pobreza rural, son temas que no le interesan como ejercicio del poder.

 

Con tutores tales como Luis F. Aguilar en lo académico y  Luis Carlos Ugalde en lo político, Marco Mena pareciera no haber encontrado vocación por el ejercicio del poder.

 

Un excelente académico no es sinónimo de buen gobernante.