15 DE ENERO DE 2011 – 31 DE DICIEMBRE 2016

 

Contador público de profesión por la UNAM (nunca confirmó si concluyó estudios y se tituló), desde muy joven se incorporó al servicio público del Gobierno de Tlaxcala como tesorero de quien durante un tiempo fue su suegro, Emilio Sánchez Piedras. Repitió en este mismo cargo durante el sexenio siguiente el de Tulio Hernández, tiempo en el que Tlaxcala estaba representado por Silvia Pinal como Primera Dama y la actriz Hilda Aguirre como pareja-esposa del personaje motivo de esta colaboración. En la Tlaxcala de entonces era frecuente la visita de mujeres del espectáculo, televisión y cine, y en la parte final de Tulio, Mariano González aspiró a sucesor. Sin embargo, desde la ciudad de México se impuso la candidatura de Beatriz Paredes Rangel, quien superó la ambición del dueto machista Tulio-Mariano para ese puesto. Desde entonces, Mariano González no pudo superar su encono político contra la primera mujer gobernadora en Tlaxcala. diferendo que se trasladó, inclusive cuando en el 2004 Mariano González perdió frente a Héctor Ortiz (en ese entonces Mariano culpó en público a la exgobernadora). No obstante lo anterior, Mariano González tuvo que aceptar en el gobierno de Beatriz Paredes la candidatura y el cargo de presidente de su natal Apizaco, y un breve tiempo la dirigencia estatal del PRI, como mero membrete, ya que, quien tomaba las decisiones partidarias era la Gobernadora, como una muestra más de que ella era la autoridad política y partidista en Tlaxcala. En los últimos tres lustros del siglo pasado, Mariano González, sumo varios cargos en el PRI como delegado en varias entidades del país, lo que permitió un fogueo político, ya que por su formación universitaria, Mariano González se consideraba un técnico de la administración pública. Senador de la república en el 2000, dos años de la alternancia política en Tlaxcala, Mariano González se apropió también de la dirigencia de su partido en Tlaxcala y en el 2004 como ya se anotó en colaboración anterior, de forma alevosa le ganó la candidatura a Ortiz, quien este a su vez le ganó la gubernatura en la elección constitucional del año 2004.

 

Para el 2010, el escenario político en Tlaxcala nuevamente colocó a Beatriz y a Mariano: la primera como dirigente nacional de su partido y con aspiraciones a la candidatura sucesoria presidencial del 2012, y a Mariano como aspirante nuevamente a la gubernatura. Beatriz Paredes, con la fuerte influencia de su cargo, se negaba recibir a Mariano para negociar con éste nuevamente la candidatura, y en el tiempo límite, la dirigente nacional aceptó tratar el asunto, sólo que, ya fue por la fuerte presión de tres gobernadores de entonces: Fidel Herrera de Veracruz, Ulises Ruíz de Oaxaca y el recién aparecido Mario Marín de Puebla. de no haber sido así, Mariano aceptaría la candidatura del PRD. Como el tema central era recuperar para el PRI el Estado de Tlaxcala, Mariano González volvió a ser candidato frente a tres mujeres: Adriana Dávila, Minerva Hernández y Rosalía Peredo. Beatriz Paredes como estratega de esta elección local y desde su mirador nacional de la política, operó hábilmente para que desde el IET se sancionara por primera vez en la historia política a un presidente de la República, Felipe Calderón y un Gobernador del Estado, Héctor Ortiz Ortiz, la víspera de la elección, por una cantidad aproximada de un millón de pesos por ilegalidades en la campaña en materia de propaganda, tanto del Gobierno Federal como del estatal. Con esta acción, la maquinaria electoral panista, no operó a fondo el día de la elección a favor de la candidata Adriana, y así fue como se dio el triunfo del candidato priista Mariano, por una diferencia superior a los 30 mil votos, y alternancia seguida en Tlaxcala.

 

Para muchos, Mariano González Zarur, llegaba Tarde a la Gubernatura, lleno de resentimientos y odios contra los cuatro gobernadores anteriores (de Beatriz a Ortiz), a quienes de manera reiterada culpaba a los cuatro, incluyendo a José Antonio y Alfonso, del atraso en Tlaxcala, y según Mariano, de los pocos avances en cinco lustros. Con el lema de Gobierno “Bienestar Para Todos”, el gobierno marianista fue de soberbia, autoritarismo y de exclusión para quienes no eran sus peones. Y así llevó al final de su gobierno  a la candidatura de su pupilo Marco Mena, a quien hizo ganar y llevar a Palacio de Gobierno en un cambio generacional que costó al PRI y su gobierno local decenas de millones de pesos. Mariano repetía en los últimos seis meses de su gobierno, que Tlaxcala tendría con el nuevo gobernante continuidad y no continuismo, creyendo con ello que Tlaxcala iría por buen rumbo.