Sorpresa mayúscula provocó la salida del PRI en abril de 1998, de Sánchez Anaya, cuando desde ese instituto político nacional, se aseguraba tener control de posibles disidentes en Tlaxcala.

 

La misma Beatriz Paredes, desde el centro político llegó afirmar que un descuido suyo provoco ese éxodo partidista.

 

Otra lectura política es que la candidatura priista de Cisneros, representaba el ala derecha del PRI, Sánchez Anaya, caso contrario, la de la izquierda “dentro de la Constitución” de su tío Sánchez Piedras.

 

Tlaxcala, enfrentaría una elección de familias, priistas, la conservadora derecha y la liberal izquierda.

 

La campaña política de entonces de más de 100 días, tuvo como elemento principal a las encuestas: conforme avanzaba el proceso electoral y las campañas, la amplia ventaja inicial de Cisneros, redujo tanto que el entonces Gobernador, Álvarez Lima, afirmó días antes de la elección (noviembre entonces) que el resultado sería como una “moneda al aire”.

 

El resultado a favor de la opción de izquierda (Sánchez Anaya) por una diferencia menor al 3 por ciento, menos de los 10 mil votos. Así lo confirmaron también por vez primera los tribunales, el local y el federal.

 

Tlaxcala, se sumaba a la lista de gobiernos estatales, con alternancia pacífica y votada, con todo y reclamos de priistas, Sánchez Anaya llegó a Palacio de Gobierno, para dar inicio a un proyecto donde incorporó a la sociedad civil de forma más activa, a través de ONG’s, como estrategia para paliar y atender reclamos sociales, pero también como plataforma político electoral.

 

El impulso de su esposa como Senadora en la elección federal del año 2000, donde alcanzó la plurinominal, fue el inicio de lo que tres años sucedió, después de un litigio electoral federal, llevo a la candidatura en pleno proceso electoral a María del Carmen Ramírez García, sucesión monárquica, no republicana, decían propios y extraños.

 

El PRD como ejemplo de lo correcto en política, Sánchez Anaya también fue un gobernante estatal que frente a la alternancia política nacional en el año 2000 (Fox Presidente) impulsó la creación de colectivos de gobierno: entonces de gobernadores (ANAGO – CONAGO) después imitado por alcaldes ante alternancias de gobernadores.

 

Sánchez Anaya sembró la semilla política de agrupaciones de gobierno, para hacer frente a otro signo partidario diferente.

 

Debe reconocerse en Sánchez Anaya al impulsor de lo que tres lustros después siguen como estrategia de gobiernos: agruparse para hacer un frente unido y contrapeso de poder.

 

Con el lema de Gobierno “Tlaxcala, un mejor lugar para vivir” Sánchez Anaya dio tintes de izquierda a su gobierno, incorporando a agentes de la sociedad civil a tareas del gobierno, así como un discurso donde conceptos como: justicia social, derechos humanos y confrontación a gobiernos opositores (primero PRI – Zedillo, luego PAN – Fox) le valieron reconocimientos.

 

Su necedad política por dejar como sucesora a su esposa, llevó al triunfo opositor en la sucesión; ya que el propio Sánchez Anaya dos años después alcanzo un escaño en el Senado por mayoría. Con el impulso de la candidatura de AMLO a la presidencia (2006 – PRD).

 

Con Sánchez Anaya, quizá se logró que, como gobernante, después tuviera aceptación en pueblos y comunidades como no lo han logrado otros políticos de Tlaxcala.