En el espacio de la semana anterior se hizo una breve descripción histórica de Tlaxcala en 1519, sus características principales han sido: su lucha por su autonomía, por su identidad, por su independencia, por su libertad como pueblo; por su defensa comunitaria. Así se paso de la Republica de Tlaxcala con sus Señoríos (4 Centrales) (23 más en el resto del territorio). Como PROVINCIA, durante el periodo colonial de tres siglos; TERRITORIO Y DEPARTAMENTO, en los inicios de la independencia, ESTADO LIBRE Y SOBERANO desde 1857, asediado por intenciones anexionistas de estados vecinos en diferentes momentos; Tlaxcala desde hace 30 años ha dado muestras varias a la republica, de ser una identidad que de ser tomada como territorio de experimentación política, de negociación y acuerdos de liderazgo y cúpulas partidistas o también reducto del priismo dominante, sobre todo por su dependencia presupuestal federal por sus altos niveles de marginación o bien porque la historia y muchos de sus intérpretes le han asignado calificativos inmerecidos por lo ocurrido hace cinco siglos.

 

Precisamente por ello es que hoy que se ha presentado todo un programa conmemorativo por la parte oficial del Estado de esos hechos vale la pena reivindicar no solo el papel de Tlaxcala en ese entonces, sino también lo ocurrido en los últimos 30 años, como ejemplo de una sociedad política que transita prácticamente, de un gobierno a otro que se organiza para elegir a sus gobernantes, pero sobre todo da ejemplo al país de cómo se puede a través  de la participación ciudadana de forma más directa en el ejercicio del poder, llevar más cerca los servicios públicos en sus diversos niveles de gobierno hasta la comunidad, para un mejor desarrollo con justicia social.  

 

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