El sector cultural está “decepcionado”, ya que la reducción de 0.36 por ciento a 0.21 por ciento en su presupuesto para 2019, muestra que no es una prioridad para la nueva administración, denunció el actor Daniel Giménez Chacho.

 

“Se planteó la idea de entender a la cultura como una herramienta para la inclusión social y la pacificación. Fue una decepción ver que la cultura sigue siendo concebida como una especie de lujo, como actividad de ocio para los que tengan tiempo libre. Sigue sin haber una visión amplia de la cultura como un eje de desarrollo”, observó.

 

Al recordar que la decadencia del sistema de cultura viene desde tres sexenios para acá, señaló que “el presupuesto debió ser del doble para ir comenzando a compensar”.

 

 

Si bien dijo estar de acuerdo con el Programa de Cultura Comunitaria que se ha anunciado, consideró que no solamente se le debe dar prioridad a eso.

 

“Empezar a hablar de qué artistas sí funcionan y cuales no, se me hace muy peligroso… Eso para mí tiene aroma de fascismo“, añadió.

 

Antonio Martínez Velázquez, vocero de la Secretaría de Cultura, comentó que la nueva administración ha detectado que “hay mucha infraestructura cultural que no se usa, que está abandonada o no tiene las condiciones para presentar obras de teatro o algún otro espectáculo”.

 

Además, señaló que “había moches dentro de la cultura”, lo cual va en contra del proyecto del nuevo gobierno que pretende acabar con la corrupción y administrar los recursos con transparencia.

 

 

“(La cultura) No es una prioridad para el gobierno (…) en el sentido de que se está viendo no como un espectáculo o no como la gestión de proyectos de terceros, sino como un programa muy claro que llega a todo el territorio y le permitirá el acceso a la cultura a millones de personas”, abundó.

 

Giménez Cacho reviró que la cultura “no es una prioridad”, porque el año pasado se le asignó 0.36 por ciento del presupuesto, mientras que en éste sólo 0.21 por ciento.

 

“La cultura no es una prioridad para el gobierno, como es el Tren Maya, el aeropuerto o la Guardia Nacional… Vamos a seguir trabajando en la precariedad“, subrayó.

 

Martínez Velázquez replicó que el recorte no afectará a los artistas, ya que sólo se hizo en gastos superfluos.

 

Por ejemplo, apuntó, “en la Secretaría de Cultura había un contrato con una empresa de botellas de agua de 125 mililitros que costaba 600 mil pesos al año y con ese dinero que vamos a ahorrar se puede equipar el acervo de una biblioteca de 150 metros cuadrados”.

 

Además expuso que se ahorrarán unos 70 millones de pesos que se destinaban al pago de automóviles, utilizados por exfuncionarios, y se usarán en la reactivación de la red nacional de bibliotecas en los estados de la República.

 

También aseguró que, a diferencia de las administraciones anteriores, los colaboradores recibirán sus pagos casi de manera inmediata.

 

Finalmente, Giménez y Martínez coincidieron en que se debe hacer una reingeniería institucional, ya que tanto la burocracia como los acuerdos entre gobierno y sindicato, han impedido que los recursos lleguen a donde deben.

 

“A ver si podemos revertir esta forma de vivir en la que los funcionarios son adversarios, a ver si podemos empezar a fortalecer una cultura real de participación ciudadana con mecanismos eficaces de participación y empezar a entender la cultura como un derecho humano, no nada más como una gracia que otorga el Estado”, añadió el actor.

 

 

 

Con Información de Aristegui Noticias