El Día Internacional para la Tolerancia es promovido por las Naciones y busca la comprensión mutua entre las culturas y los pueblos, sin embargo la tolerancia es un valor fundamental que debe ser practicado a diario, pues cuando aprendemos a ser tolerantes es decir a respetar las opiniones de aquellos que nos rodean a pesar de que no estemos de acuerdo con ello, nos volvemos una mejor sociedad y mejores personas.

Pues dentro de nuestro diario vivir, siempre encontraremos a alguien que presente una ideología distinta a la nuestra por creencias (políticas, religiosas, sociales etc. ) y lamentablemente en muchas ocasiones tomamos estas formas de pensar distintas a la nuestra de manera muy personal y en un enfoque muy negativo, por ejemplo cuando un amigo le va a un equipo contrario al nuestro en futbol, solemos pensar en “el enemigo” de nuestro equipo favorito cuando deberíamos pensar que ambos aman un deporte y pueden compartir otras experiencias relacionadas con este, además de los equipos.

Y es que en lo que a este tema se refiere, aun nos queda un largo camino por recorrer, pues con mucha frecuencia esta se nos termina donde nuestra educación y zona de confort llegan siendo en este punto exacto donde  comienza el miedo  que no nos permite aceptar dentro de nuestra vida aquello que  no entendemos, que creemos contrario a nosotros o fuera de lo normal.

Todo lo anterior con el tiempo se transforma en rechazo y si no lo sabemos controlar o contener, nos genera criticas o ataques de manera inconsciente a personas que nos rodean a diario, siendo en ocasiones gente que al encontrarse en una situación fuera de lo normal son mucho más vulnerables.

Es por esto que diariamente debemos recordar y ejercitar lo siguiente:

Debemos mantener la mente abierta intentando ser lo mas empáticos posibles, para lograr ponernos en el lugar de los demás.

Respetar las ideas de los demás entendiendo que siempre se puede entablar una conversación para llegar a un punto medio y de no ser así debemos recordar que nadie en esta vida cuenta con la verdad o la razón absoluta bajo ningún caso.

Recordar que las diferencias no hacen peor ni mejor a nadie y que trabajando en equipo son justo estas diferencias las que enriquecerán múltiples aspectos de nuestra vida.

Si aprendemos a ser tolerantes seremos personas más humanas, responsables y felices, convirtiendo a nuestra sociedad en un mejor lugar para vivir.