La EAHNM realiza investigaciones sobre las condiciones de pobreza y marginación en la zona. Profesores no reciben sueldo y rentan salones para dar clases, dice el académico Rodolfo Coronado.

 

No peleamos que nos den más, estamos peleando que respeten lo que tenemos", expresa Rodolfo Coronado, ex director y profesor de la Escuela de Antropología e Historia del Norte de México (EAHNM), institución ubicada en Chihuahua que hace diez años descentralizó la formación de antropólogos y ofreció una opción educativa en la Sierra Tarahumara. Sin embargo, los recortes en el sector cultura han hecho que las clases hoy se impartan en cuartos rentados y que varios profesores no reciban su sueldo.

 

La EAHNM depende del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el actual recorte del 75 por ciento en gastos de operación que ordenó el presidente Andrés Manuel López Obrador dejará a los actuales alumnos y a los jóvenes de la Sierra Tarahumara sin profesores ni recursos para investigación.

 

SUEÑO TARAHUMARA. “La escuela antes era la séptima carrera de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) de la Ciudad de México, era una extensión. En 2010 impulsé que tuviera una mayor certeza jurídica para que fuera una escuela con sus propias carreras, estatutos y aparato administrativo”, recuerda Rodolfo Coronado.

 

Por ello, hace diez años presentó la propuesta ante la SEP y las autoridades la aceptaron: cuatro carreras (antropología social, lingüística, antropología física y arqueología), una maestría en antropología social, y una extensión en la Sierra Tarahumara.

 

“Todo se logró y así surgió la escuela con ese ambicioso paquete. Una de las prioridades de la EAHNM fue atender la Sierra Tarahumara con investigaciones y estudios sobre las condiciones de pobreza y marginación en la zona. También atender las lenguas originarias del estado”, narra el antropólogo.

 

Coronado recuerda que en Creel había una preparatoria con problemas interculturales y raciales, entonces los profesores sospechaban de agresiones étnicas y contactaron a la EAHNM para que llevaran cursos de sensibilización a la comunidad y después, les pidieron llevar una escuela de antropología.

 

“Gestionamos con los maristas que nos prestaran un edificio grande en Creel que no estaban usando, firmamos un convenio y nos instalamos ahí. Se gastó en formar una biblioteca local y con camionetas visitamos prepas, espacios públicos y radios para difundir la escuela. De 2011 a la fecha se han formado generaciones en Chihuahua y en Creel a donde llegan alumnos de otros municipios cercanos”, indica.

 

SALONES RENTADOS. A una década, Rodolfo Coronado afirma que la reducción paulatina de apoyos económicos se refleja en la matrícula; hoy tienen 15 alumnos en Creel.

 

“Se fue reduciendo el presupuesto dramáticamente, ya no pudimos sostener el convenio con los maristas y nos invitaron a abandonar la sede en 2016. Nos cambiamos a una escuelita abandonada en el centro de Creel que tenía bodegas, un salón y cuartos, nos los rentaron. Después, pasamos a la actual sede que son tres cuartos habilitados como salones, un área administrativa y una biblioteca”, detalla el antropólogo.

 

Antes, agrega, los profesores se trasladaban de Chihuahua a Creel y recibían un apoyo para ello, ya que la dinámica era que los maestros se quedaran en la comunidad por una semana.

 

“Peleamos contratos para que maestros estuvieran fijos en Creel, recuerdo que se lograron cinco contratos de profesores de base. Con el tiempo no sólo perdimos infraestructura, también contratos. Además, problemas de recursos para pagar la renta de los locales y nos han golpeado en la capacidad de difusión”, externa el docente.

 

DESCENTRALIZACIÓN. Rodolfo Coronado platica que las autoridades le pidieron en varias ocasiones cerrar la escuela de la Sierra. “Decían que era dispersar el esfuerzo, que al ser pocos los alumnos no tenía impacto y que el formato no respondía a las necesidades de la Sierra Tarahumara. Nosotros pedimos diagnósticos que demostraran eso”, recuerda.

 

El investigador narra que un objetivo de la EAHNM fue descentralizar la formación de antropólogos, que ya no se formaran sólo en el centro de México.

 

“En el caso de Creel, qué mejor que llevarles el programa para que no tengan que migrar los jóvenes que, además, muchos de ellos son de bajos recursos”, enfatiza.

 

Coronado señala que los profesores y autoridades han hablado de cambiar la sede en Creel, quizá llevarla a Guachochi o San Juanito (ambos en la Sierra Tarahumara) para sectores más indígenas. “En la escuela siempre ha existido una proporción más o menos de 70 por ciento mestizos y 30 por ciento indígenas en cada generación”, afirma.

 

—¿Cómo les afecta el actual recorte del 75 por ciento?

 

—Nos meten en un plan de resignación. Por ejemplo, la especialidad de lingüista antropológica sólo tiene tres profesores de base y quieren quitar uno…nos dan la alternativa de invitar a lingüistas de la ENAH para que vía remota impartan las clases.

 

“Nos buscan soluciones, pero no todos tienen internet ni computadora ni hay instalaciones adecuadas, se requiere un aprendizaje previo de los sistemas, no podemos hacerlo de la noche a la mañana”, responde.

 

El antropólogo también comparte que hoy, personal del área administrativa de la EAHNM contratado como eventuales no les han pagado desde enero. “No hay una base laboral segura”, concluye.