La política española e integrante de Podemos presentó su libro Leonas y Zorras y señala que “las mujeres no nos hemos puesto un impermeable. El patriarcado nos ha calado hasta los huesos, hasta nuestros propios deseos, pero eso es una toma de postura empoderadora para repensarnos”.

 

"Maquiavelo dijo que todos los gobernantes deben saber imitar dos virtudes de los animales: la fuerza del león, la astucia del zorro. Y yo me preguntaba, ¿qué tan accesibles son para las mujeres estas virtudes?", expuso la feminista española, Clara Serra, diputada de la Asamblea de Madrid por el partido Podemos, durante la presentación de su libro Leonas y Zorras.

 

Cuando las mujeres -las princesas- revindican la fuerza, su uso está especialmente estigmatizado, en comparación a los príncipes, observó Serra, y apuntó la actual estigmatización de mujeres con determinadas herramientas de lucha en México.

 

“Salir y poner muchos cuerpos en la calle es herramienta de fuerza y las mujeres estamos especialmente penalizadas por su uso. Hay que reflexionar lo que significa esto porque si efectivamente forma parte esencial de la política estaríamos en desventaja.”

 

Con respecto a la astucia pasa lo mismo, agregó, pues desde el lenguaje la zorra se asocia directamente con un insulto y no una actitud positiva. “Las mujeres astutas, inteligentes políticamente, son sospechosas de ser malvadas, de trazar artimañas. La seducción en política es algo que a los hombres se les premia, pero en mujer seria sinónimo de algo malvado.”

 

La autora explicó que este libro fue escrito cuando Podemos surgía, pues el feminismo apenas se planteaba como una de sus líneas a seguir, y en reuniones donde dirigentes hombres tramaban los caminos al poder, no se esperaba la presencia de mujeres.

 

“Además de convencer a los dirigentes hombres de que las feministas venimos a reflexionar sobre el poder y vamos a tener un papel en eso, también teníamos que convencer a nuestras compañeras de que eso era legítimo”, recordó. Es por ello que en sentido general el libro reflexiona sobre el poder, sobre cómo hay que tomarlo y por qué es legítimo disputarlo desde el punto de vista feminista.

 

“Hay una cierta ingenuidad en pensar que hay lugares a salvo de las relaciones de poder, y aún más, que las mujeres habitamos esos lugares o que nosotras estamos liberadas de esas relaciones de poder, y que podríamos escapar de esta sociedad patriarcal y fundar entre nosotras esta sociedad idílica. Eso no va a ocurrir, no hay la opción de tomar o abolir el poder, la verdadera disyuntiva es disputar el poder o padecerlo”, ahondó.

 

EL PODER. El libro sigue líneas teóricas de Foucault, Laclos, Judith Butler, y la noción de deseo dentro del psicoanálisis, porque Serra consideró que estas concepciones de poder tienen un uso feminista interesante. A ello sumó observaciones desde su experiencia dentro del partido.

 

Advirtió que las mujeres no estamos a salvo de reproducir el poder, ni existe la posibilidad de hacer política al margen de él, por lo que las feministas debemos tomarlo con toda la conciencia de los riesgos de reproducirlo y pensar en el uso que le daremos.

 

“Las mujeres no nos hemos puesto un impermeable. El patriarcado nos ha calado hasta los huesos, hasta nuestros propios deseos, pero eso es una toma de postura empoderadora para repensarnos”, subrayó.

 

Por otra parte, destacó la cantidad de herramientas para tomar el poder que se pierden las feministas por considerar impuros ciertos espacios mediáticos.

 

“Creo que hay una censura mayor para las mujeres y hace que vayamos a la política en desigualdad con los hombres. Además, las feministas nos autocuestionamos y exigimos hacer política colaborando con medios que también lo son, y en el momento en que usamos otro tipo de herramientas se pone en juicio nuestra pureza y radicalidad feminista. Es problemático porque querría decir que tenemos menos medios y herramientas para hacer política que ellos.”

 

Este enjuiciamiento que enfrentan las mujeres cuando se salen de los espacios feministas, toca un punto de debate sobre la proliferación que ha alcanzado el término - “feminista”- en el mercado actual, y la apariencia de que es cada vez más popular.

 

ALIANZAS. Mientras que muchos círculos y líneas teóricas se cierran a expresiones mal-comprendidas del feminismo, tales como la ropa ‘feminista’ producida en masa por mujeres explotadas, y rechazan a quienes adoptan esa etiqueta sin conocer o comprometerse a fondo con los fundamentos básicos del movimiento, Clara Serra opinó que sería un error tomar una postura de antemano ante cada expresión que el mercado legitime como feminista.

 

“Pensar la política en clave estratégica tiene que ver con medir lo que se gana y lo que se pierde en ese momento y contexto concreto. Es cierto, que un artista pop salga con un letrero FEMINIST le viene bien a una industria capitalista estadunidense, pero si hay chicas de barrios populares que nunca han entrado en una librería, que vieron a Beyoncé con ese letrero y a partir de ese momento les pareció algo interesante, y quizás después han comprado libros que ponen “feminismo”, esa ha sido su vía de entrada.”

 

Este libro no da una respuesta clara en cuanto a quien es el sujeto del feminismo y, si bien en el 90% de los casos el sujeto será una mujer, Serra consideró que esa respuesta también debe darse en clave estratégica.

 

“El sujeto del feminismo tiene contornos difusos y está bien, quiere decir que no tenemos que tomarnos demasiado en serio la identidad. La derecha se la suele tomar muy en serio, suele creer que la raza y nacionalidades nos definen con fronteras claras. La izquierda debe usar las identidades siempre en un sentido estratégico, pero no creérselas del todo porque termina haciendo políticas en parte reaccionarias y conservadoras”, sostuvo Serra.

 

Añadió, de acuerdo con Butler, que, aunque tengan que utilizarse en política, las identidades de las mujeres también tienen algo de ficticio.

 

Por otra parte, durante el evento Patricia Mercado comentó a Crónica que en el contexto político mexicano actual hay muchas alianzas entre mujeres que buscan estrategias contra la violencia de género. Si bien el feminismo no es un discurso que haya impregnado completamente el discurso político de todas las mujeres, aseguró que ha habido progreso.