“Este Nobel nos ha afectado de tal modo que hemos revivido nuevamente el genocidio de 1995. Es injusto”, explica Munira Subasic, presidenta de la asociación Madres de Srebrenica.

 

Cuando el escritor austríaco Peter Handke recoja el próximo martes el Nobel de Literatura, varias decenas de víctimas del genocidio en la localidad bosnia de Srebrenica —cometido en 1995 por milicias serbobosnias— protestarán en Estocolmo contra un premio que consideran “una vergüenza”.

 

“Este Nobel nos ha afectado de tal modo que hemos revivido nuevamente el genocidio de 1995. Es injusto”, explica Munira Subasic, presidenta de la asociación Madres de Srebrenica.

 

“Hemos rechazado reunirnos con representantes de la Academia sueca. No queremos encontrarnos con ellos después de que nos enviasen una carta en la que se dice que nosotros, supuestamente, no entendemos la literatura”, agrega.

 

“Nosotros lo entendemos todo muy bien. Ellos no entienden, ni quieren entender, lo que nos ha pasado a nosotros”, señala Subasic, que recuerda que Handke llegó a cuestionar la sinceridad del dolor de las madres de Srebrenica.

 

La controversia por la posición proserbia de Handke durante las guerras en la antigua Yugoslavia, con acusaciones de dar voz al nacionalismo serbio más radical y minimizar lo sucedido en Srebrenica —donde se masacró a 8 mil musulmanes bosnios— ha ensombrecido su Nobel.

 

Subasic perdió a un hijo de 21 años en la matanza. Sólo recuperó dos huesos, que enterró en el centro memorial de Potocari, donde se encuentran inhumadas 6 mil 610 víctimas identificadas hasta ahora.

 

El escritor, que mañana ofrecerá una rueda de prensa en Estocolmo dentro de los actos previos a la entrega del Nobel, rechaza que haya cuestionado la matanza de Srebrenica y dice que pretendía matizar la imagen internacional de los serbios como “malvados” y de los bosniomusulmanes como “buenos”.

 

La controversia obligó incluso a la Academia Sueca a defender al premio.