El director general del FCE propone enviar novela a escuelas que diga esa frase y añada: “El machismo es una enfermedad asociada a la taradez”. En el tema, dice, hay que dar la batalla en términos culturales.

 

La Colección Popular del Fondo de Cultura Económica (FCE) lanzará 25 títulos de ciencia ficción, fantasía, novela histórica y reportaje narrativo de autores como James Grandy, Rogelio Guedea, Juan Hernández Luna y Juan Sasturain, entre otros. “Vamos a bombardear las librerías en la búsqueda de una nueva generación de lectores jóvenes para consolidarlos como lectores por placer”, dijo Paco Ignacio Taibo II, director general de la institución.

 

Además, señaló que la novela es el único género capaz de jugar un papel destructor del pensamiento machista arraigado en la sociedad, y que el viernes pasado fue repudiado con en la marcha No me cuidan, me violan.  “En México los retos son evidentes: es necesario una novela que podamos hacer llegar a todas las escuelas de este país donde diga: ser macho es ser pendejo, el machismo es una enfermedad asociada a la taradez. Hay que dar la batalla en términos culturales”.

 

En su participación en la Venta especial del Colmex, dijo que otro de los retos es fomentar la pasión por la lectura y el redescubrimiento de la novela policiaca, la cual “tiene nivel de calidad literaria, de interés, profundidad, captación del lector, malicia literaria y una virtud: que es más divertida”.

 

Los escritores de novela policiaca en México, desde el año 1971, hasta la fecha, han narrado “cómo se llevó la chinga de este país. Lo que llamarían los lectores de Vargas Llosa el síndrome sibarita, ¿a qué hora se jodió México? y la respuesta, diferente a la de Vargas Llora, es: ha estado jodido desde hace mucho tiempo, no me eches a mí la culpa, pero hay una situación particular en el desarrollo del mundo de lo criminal que ha sido un proceso de degradación profunda”.

 

Por ello, explicó, las primeras novelas policiacas hablan sobre la narcopolítica y su asociación con los gobernadores priistas y panistas, la corrupción de la prensa o la vinculación entre el poder y el crimen, así como la dualidad del mundo de la apariencia y la transgresión al sistema. “El crimen era, desde esta generación, una percepción del crimen de estado, el crimen malo”.

 

No obstante, la novela policiaca tiene un debate constante entre la fidelidad al realismo y  la necesidad de no ser un simple retrato de realidades, el cual impacta directamente en si existe o no la justicia como una luz al final del túnel. “De alguna manera como escritor y lector necesitas respirar diciendo: La justicia es reparable”

 

“Cuando escribo una novela policiaca quiero sentir que el mal no triunfa eternamente en México”, y eso se puede realizar haciendo un compromiso entre el realismo de la novela policiaca y la luz al final del túnel.

 

Los mexicanos, explicó, leen esta literatura en la búsqueda de justicia en “la reparación del entuerto”, en referencia con Don Quijote de la Mancha de  Cervantes. “Leer hoy La llave de cristal o Cosecha roja, de Dashiell Hammett, así como El largo adiós, de Raymond Chandler, representa una experiencia político-cultural-estética por encima de los manuales que se leen actualmente”.