Reportaje. La Universidad del Claustro de Sor Juana alberga la colección más importante de libros impresos, que recibió certificación como “Memoria del Mundo”, por parte de la UNESCO. En entrevista, la rectora de la universidad, Carmen López Portillo, explica que dentro de esta colección se puede apreciar la compleja vastedad de su obra

 

El Fénix de México. La Décima Musa. Sor Juana Inés de la Cruz ha sido una de las mentes más brillantes que han quedado registradas en la historia de este país mestizo. Poeta, matemática, astrónoma, música, teóloga y administradora del Convento de San Jerónimo, en la segunda mitad del siglo XVII, esta mujer estudiosa y esforzada llegó a ser una de las autoras más leídas en España y Portugal a partir de 1689, cuando se publicó en Madrid su primer libro: Inundación Castálida.

 

Ahora, 330 años después un grupo de académicos, restauradores y bibliotecarios de la Universidad del Claustro de Sor Juana, en la Ciudad de México, trabaja arduamente para reunir la colección más importante de libros impresos con la obra de Sor Juana Inés de la Cruz. Actualmente ya tienen libros de la poeta mexicana desde 1693 hasta el año 2019.

 

Dentro de esta colección, que recibió certificación como “Memoria del Mundo”, por parte de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), hay libros y textos sueltos en los que se puede apreciar la compleja vastedad de la obra de esta artista e intelectual mexicana que, por ejemplo, mantenía correspondencia con los teólogos más prestigiados de su tiempo para discutir cuestiones filosóficas.

 

En entrevista con Crónica, la rectora de la Universidad del Claustro, Carmen Beatriz López Portillo Romano, explicó que los tres libros más antiguos que ya forman parte del acervo bibliográfico de la Universidad son ediciones de 1693, 1700 y 1709 de la obra de esta artista e intelectual que vivió entre 44 y 46 años, según diferentes biografías.

 

MISMO ESPACIO. La Universidad del Claustro de Sor Juana se localiza en el mismo predio donde se localizó el Exconvento de San Jerónimo, donde vivió gran parte de su vida Sor Juana Inés de la Cruz, pero que también era casa de decenas de niñas criollas de la época colonial. Años después, en el siglo XIX el convento tuvo que ser abandonado por las Leyes de Reforma, que retiraban las propiedades inmobiliarias a la Iglesia.

 

Antes de convertirse en Universidad, el edificio del exconvento fue cuartel, caballerizas e incluso centro nocturno. En la segunda mitad del siglo XX el edificio fue saqueado, pues se vendía por pieza la cantera y la herrería, hasta que fue rescatado con la colaboración de muchas autoridades y organizaciones civiles.

 

“Uno de los objetivos de la Universidad del Claustro de Sor Juana, desde que fue fundado, es el estudio, divulgación y promoción de la obra de Sor Juana. Aquí, en este edificio, ella vivió la mayor parte de su vida y aquí escribió prácticamente toda su obra. Entonces, nosotros consideramos que era muy importante reunir y resguardar la mayor cantidad posible de las obras de Sor Juana. Desde luego el tener ediciones originales no es fácil porque es muy difícil encontrarlas o son muy caras. Sin embargo, poco a poco hemos reunido obra y además hemos hecho un esfuerzo por documentar dónde están y quienes tienen libros originales de la poetisa. En México tenemos identificados en varias bibliotecas, como en la UNAM o en la Universidad Iberoamericana, pero también hemos localizado primeras ediciones en España, Alemania y Estados Unidos”, indica la rectora de la UCSJ.

 

ADQUISICIÓN PAULATINA. En el último lustro, la Universidad del Claustro de Sor Juana ha adquirido diferentes ediciones de colección de textos de Sor Juana Inés de la Cruz. Entre esta colección destacan tres libros originales que fueron publicados en Valencia, Barcelona y Madrid en 1693, 1700 y 1709. Estos ejemplares son ediciones originales de la obra de la monja jerónima. Cada uno de ellos se encuentra en condiciones físicas favorables, después de una labor de restauración hecha por la Universidad. Todos conservan su encuadernación original en pergamino, la que tuvo que estabilizarse para facilitar su consulta y conservación en el Centro de Documentación Sor Juana Inés de la Cruz de la Universidad del Claustro de Sor Juana.

 

El primer volumen titulado Segundo tomo de las obras de Sor Juana Inés de la Cruz, monja professa en el Monasterio del señor San Gerónimo de la Ciudad de México, fue publicado en 1693 en la Ciudad de Barcelona por Joseph Llopis. Este libro contiene sellos de propiedad de Nicolás León (1859-1929), quien fue médico, historiador y bibliógrafo, autor de la Bibliografía Mexicana del siglo XVIII, además de miembro y presidente de la Academia Nacional de Medicina.

 

El segundo volumen titulado Fama y obras posthumas del fénix de México, décima musa, poetisa americana, sor Juana Inés de la Cruz, religiosa professa en el Convento de San Gerónimo de la Imperial Ciudad de México, fue impreso en Madrid en 1700 por la imprenta de Manuel Ruiz de Murga. Este libro fue promovido por el eminente doctor Castorena y Urzúa, amigo cercano de Sor Juana. El libro contiene varias viñetas al interior, hechas con pequeños grabados en madera, que lo hacen ornamentalmente bello y especial.

 

El tercer volumen, correspondiente a su tercera edición, se titula Poemas de la única poetisa americana, musa dézima, soror Juana Inés de la Cruz, religiosa professa en el monasterio de San Gerónimo de la Imperial Ciudad de México, fue impreso en Valencia en 1709 por Joseph Cardona, con una pequeña viñeta tipográfica en su portada, que la distingue como una emisión diferente de otros impresos de la misma obra.

 

Con la adquisición de estos ejemplares, la Universidad del Claustro de Sor Juana contribuyó al rescate del valioso patrimonio bibliográfico en torno a los estudios de la vida y obra de Sor Juana.

 

Además de estas joyas bibliográficas, hay otros libros escritos a lo largo de 330 años sobre Sor Juana o con poemas de Sor Juana. Así se puede encontrar en este acervos textos de Amado Nervo o de Octavio Paz sobre la poetisa, así como tesis de licenciatura o posgrado enfocadas en el análisis del trabajo literario de la religiosa.

 

GUARDIA Y PUENTE. “El esfuerzo por reunir este acervo tiene dos objetivos: por un lado convertirnos en guardianes de estos acervos que se han podido reunir poco a poco, pero también queremos que la Universidad se convierta en un puente entre los investigadores que desean conocer más sobre la obra de Sor Juana y los libros que ella escribió o que escribieron otras personas inspirados por ella”, dice Carmen Beatriz López Portillo, quien afirma que en investigaciones bibliográficas más de la mitad del tiempo de investigación es consumido por el trabajo de búsqueda y localización de los libros que se desea estudiar.

 

“Sor Juana fue una best seller de su época. Su primer libro fue editado en 1689 y su segundo volumen dos años después. Era muy leída, principalmente entre los círculos que tenían poder adquisitivo para comprar sus libros, pero también sus textos se copiaban de mano en mano y se distribuían, como ocurrió entre las monjas portuguesas a las cuales Sor Juana les envió un regalo de 20 adivinanzas, que en realidad eran llamados 20 enigmas porque la adivinanza tiene una sola respuesta, pero el enigma es reinterpretable y tiene diferentes respuestas dependiendo de qué persona aporte la respuesta. Esos datos y el hecho de que se hayan impreso copias de los textos de Sor Juana en Madrid, Barcelona y Valencia, nos muestran la gran popularidad de la que gozó esta escritora”, añade la rectora.

 

Reunir los impresos más antiguos de Sor Juana es la base para después ser enriquecida con los textos y análisis de otros autores.

 

“Esta revisión de textos nos permite ver cómo, después de tener mucha popularidad desde fines del siglo XVII y todo el siglo XVIII, esta poeta cae en el olvido prácticamente todo el siglo XIX hasta que en el siglo XX vuelve a ser reconocida, gracias a una biografía que de ella escribe Amado Nervo. Entonces, estamos hablando de que pasan casi 100 años en los que las personas olvidan la obra de esta intelectual. Es decir, en el siglo XX vuelven a surgir nuevos textos, hasta el momento en que Octavio Paz torna a escribir mucho sobre ella y regresa a ser una figura principal de la cultura mexicana. Es por esto que se observa, en el acervo que hemos reunido, que hay una producción muy numerosa de trabajos sobre Sor Juana, a lo largo del siglo XX”, agrega.

 

REVALORAR LA PALABRA. Hay muchos textos que se han perdido de Sor Juana, incluso algunos textos de los que se sabe porque fueron citados por ella misma en otros escritos, como el ensayo sobre música que ella llamó El Caracol, y del que no se ha encontrado ninguna copia. En ese texto, Sor Juana relaciona la música y las matemáticas y, según sus propias palabras “Llamé al texto El Caracol porque la armonía de la música esa forma hacía”.

 

Cada pieza encontrada y reunida en el acerco construye la imagen completa de la persona que fue Sor Juana, a la cual no se le puede analizar de manera sencilla pues fue una mujer muy compleja.

 

“El hecho de que la UNESCO haya reconocido el acervo que tenemos de la obra de Sor Juana implica dos dimensiones: por un lado es un aval que nos dice que sí estamos cumpliendo con nuestra misión de proteger la memoria de la obra de Sor Juana, pero también implica la responsabilidad de dar a conocer lo más posible la obra de esta autora. Es un aval de nuestro trabajo pasado, y es un compromiso muy fuerte a futuro”, dice López Portillo Romano.

 

— ¿Qué ha pasado con la poesía actualmente?¿Por qué ya no es tan popular como hace tres siglos o incluso como en el siglo XX?

 

— Este fenómeno tiene que ver con otro fenómeno mayor, que es la desvalorización de la palabra. Expresiones cotidianas como ‘A las palabras se las lleva el viento’ o ‘la belleza de las expresiones sólo son cosas cursis’, demuestran que la gente ha dejado de valorar las palabras. Si vemos el lenguaje de las personas comunes de la actualidad no sorprende que encontremos que usan cotidianamente un promedio de 300 palabras. Esto les genera limitaciones porque entonces las personas no son capaces de formular verbalmente o por escrito lo que les pasa, lo que sienten, cómo viven.

 

“A final de cuentas, esto se convierte en un tema de memoria y olvido. Si no somos capaces de contarle al otro cómo estamos, no tenemos contacto real con el otro. La poesía y la escritora misma eran considerados una Gracia, pero ahora hemos transitado a una sociedad donde lo que se persigue es la eficiencia y eso ha obligado a empobrecer el lenguaje porque tiene que ser útil y eficiente. Entonces, se limita la posibilidad de cuestionar y de generar nuevos significados con la palabra. Rescatar a la poesía y rescatar a la escritora, es también un modo de rescatar a las personas”, concluye Carmen Beatriz López Portillo Romano.