Hay una propuesta de ley en el Congreso para crear un fideicomiso, pero ya es inviable porque no se contempló en el presupuesto de 2019. Para algunos, la opción es afiliarse al Seguro Popular

 

Otorgar seguridad social a los creadores y artistas fue una de las promesas que Alejandra Frausto, secretaria de cultura, reiteró en los debates públicos hechos el año pasado durante la campaña presidencial, y también ha sido una promesa recurrente entre legisladores, sin embargo, el acceso a este derecho se ha quedado en el discurso.

 

Desde 2011 existen iniciativas en el Senado y en la Cámara de Diputados a favor del tema y en la actual legislatura existe una propuesta más: expedir la Ley que crea el Fideicomiso Operador del Fondo de Acceso a la Seguridad Social para Artistas y Promotores Culturales; sin embargo, resulta inviable ya que dicho fideicomiso debió de contemplarse en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2019.

 

“En tu vida de creador necesitas un seguro, pienso en los actores porque si eres director y te enfermas puedes mandar a un asistente, o si eres dramaturgo puedes faltar a las funciones, pero como actor el lastimarte o tener gripe son cosas casi prohibidas porque mermas tu actividad”, señala Yafté Arias, actor y director de las compañías Los de Siempre-Artes escénicas y Teatrapos.

 

Los actores, añade, hacen su trabajo de manera presencial, “trabajan con su cuerpo, entonces lastimarse, caerte, luxarte un dedo es sinónimo de cuidados, de un costo y creo que el gran problema es que esa cobertura de gastos sale de tu trabajo, pero el trabajo es tu cuerpo y si no estás al cien se vuelve complicado”.

 

El también dramaturgo que el año pasado fue acreedor del estímulo fiscal Efiartes y de coproducción del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), comenta que el seguro médico lo ha pagado con dinero de becas y de trabajos paralelos.

 

“Lo que hacía era sacarlo de mi sueldo, pero cuando no hay becas los creadores tenemos una actividad parateatral que sostiene esa parte, algunos dan clases, otros trabajan en SaludArte y en varios programas culturales que están relacionados, que te dan cierta estabilidad y que te permiten seguir haciendo creación”, narra.

 

Hay artistas afiliados al Seguro Popular, es el caso de Flor Chavira, directora de la compañía Niños, voces y música de la tierra en movimiento, dedicada al trabajo comunitario para recuperar la memoria histórica de los pueblos de Milpa Alta, Ciudad de México.

 

“La cobertura médica la resuelvo con el Seguro Popular. Es importante tener un seguro médico por las actividades que realizo: recorro el municipio y si llego a sufrir un accidente sólo podría recurrir al hospital de Milpa Alta que tiene un pésimo servicio”, indica.

 

Chavira agrega que los creadores no están exentos de sufrir accidentes. “Además de que es un derecho que sólo tienen aquellos con un trabajo de base”.

 

El Seguro Popular también es la opción para Carolina Cañas co-fundadora de la compañía Curioso Circo, beneficiaria del Fondo Municipal para las Artes y la Música del Ayuntamiento de Mérida en 2015 y 2017.

 

“Tramité por mi parte el Seguro Popular, pero no cubre lesiones, que es realmente lo que más necesito, pero lo tengo por cualquier cosa. Las veces que he necesitado atención médica, la pago como puedo, con apoyo de la familia y trabajando”, señala.

 

En opinión de Cañas “sería bueno tener un seguro porque a veces por sobrecarga llegan las lesiones y eso es complicado porque debes entregar resultados; además, a veces el apoyo te lo otorgan hasta meses después de entregado el espectáculo”.

 

En otros casos como el del fagotista Juan Carlos Villaseñor, quien después de trabajar sin prestaciones sociales decidió ser músico independiente, porque no estaba generando ningún patrimonio.

 

Villaseñor ha trabajado en la Filarmónica de Acapulco, como interinato de fagot principal de la Orquesta Sinfónica Nacional de México; la Orquesta Sinfónica UAH, en Pachuca; la Orquesta de Cámara de Bellas Artes; en la Orquesta Sinfónica de Yucatán; Orquesta Sinfónica del estado de Puebla y en la Orquesta Filarmónica de Jalisco.

 

“Tuve un accidente con una puerta de cristal en mi casa, me corté tres tendones y un nervio, en el Seguro Social no me arreglaron nada, me cosieron mal y usé todos mis ahorros para ir a un hospital privado con un cirujano plástico”, recuerda.

 

Ese incidente sucedió en 2011 cuando Villaseñor trabajaba la Orquesta Sinfónica de Yucatán. “Tenía un contrato y aunque ya había firmado mi renuncia, era aplicable hasta dos meses después”.

 

DESEO TRUNCADO. La iniciativa del petista Santiago González Soto de crear un Fideicomiso Operador del Fondo de Acceso a la Seguridad Social para Artistas y Promotores Culturales tenía la intención de incorporar a los artistas, creadores y promotores culturales al régimen obligatorio del seguro social.

 

En la justificación se puede leer que a principios de 2011, la entonces senadora María Rojo presentó una Iniciativa que proponía la creación de un fideicomiso similar pero aunque se aprobó, esa propuesta nunca llegó a la Cámara de Diputados porque no había censo que evidenciara ser necesidad presupuestal.

 

“En 2017 la titular de la Secretaría de Cultura, María Cristina García Cepeda, aseguró que la seguridad social de los artistas era un tema prioritario y que se habían iniciados conversaciones con el secretario de Salud, pero no hubo más avance”, detalla el documento.

 

Y durante la campaña presidencial, agrega, “la asesora cultural de Morena, hoy secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, indicó que pondrían de nuevo el tema en la mesa esta iniciativa”, describía la propuesta.

 

La iniciativa señala que los creadores, artistas y promotores culturales son parte de los más de 53.7 millones de trabajadores del país, no obstante, sólo el 37.6 por ciento tienen servicios de salud, lo que limita su garantía de contar con un seguro de vida, de gastos médicos mayores y de un fondo para el retiro.