Incluye las partituras originales de la ópera Cuauhtemotzin, escrita por el también médico en 1871 y que es considerada la primera ópera mexicana.

 

Las partituras originales de la ópera Cuauhtemotzin (1871) escrita por el músico y médico del siglo XIX, Aniceto Ortega, considerada la primera ópera mexicana creada, fueron entregadas en donación a la Biblioteca Nacional de México junto con nueve cajas con los manuscritos de las marchas de Zaragoza, Potosina y Republicana; fotografías, cartas y diarios del músico.

 

“Esta obra, la del abuelo de mi abuelo, consta de la partituras de Aniceto Ortega, así como documentos personales, fotografías de la época, parte de la Biblioteca de los Ortega”, comentó el heredero Juan Latapí Ortega.

 

Este acervo, añadió, lo recibió su abuelo de manos de su abuela, doña Loreto, viuda de Aniceto. “Cuando mi abuelo falleció pasó a manos de mi madre. Ella me pidió que lo conservara y estuvo bajo resguardo en mis manos durante 25 años en Monclova, Coahuila y ahora está aquí”.

 

Estos documentos significan para la familia Ortega reconocer el pasado, específicamente, el siglo XIX de México.

 

La historia de la familia Ortega va de la mano de la historia del México del siglo XIX, dijo Latapí Ortega  ya que Francisco Ortega, el papá del músico mexicano, fue diputado del Congreso Constituyente en 1822, además de ocupar diversos cargos públicos, ser poeta y dramaturgo.

 

Al respecto, Pablo Mora Pérez-Tejeda, director del Instituto de Investigaciones Bibliográficas, señaló que el Archivo Aniceto Ortega es donado por el arquitecto Guillermo Ortega Hegewisch, bisnieto del compositor, el cual contiene nueve paquetes con varios documentos entre los cuales se aprecian 144 partituras manuscritas, en especial, la ópera Cuautemotzin (1871), las marchas de Zaragoza, Potosina y Republicana.

 

“El archivo contiene documentos civiles como actas de bautismo, matrimoniales, de defunción o testamentos, así como documentos personales tales como cartas o diarios. El paquete 9 contiene fotografías familiares, tanto negativos en vidrio, como en papel”, precisó.

 

La donación también incluye la biblioteca de la familia Ortega, compuesta de 47 títulos, cuatro álbumes de láminas francesas sobre mobiliario y maquinaria; así como las publicaciones mexicanas y europeas de 1722 a 1985.

 

“Este acervo se formó desde Francisco Ortega Martínez, padre de Aniceto Ortega, del propio médico y compositor, de sus nietos, bisnietos y hasta Dolores Latapí Ortega, su tataranieta”, señaló Pablo Mora.

 

PRIMERA ÓPERA. Aniceto Ortega fue un importante personaje del siglo XIX que destacó como médico cirujano, especialista en obstetricia, y como pianista y compositor. Nació en 1825 en Tulancingo, Hidalgo e introdujo la práctica y la enseñanza de la medicina preventiva en nuestro país.

 

“Durante el imperio de Maximiliano fundó la Academia de Medicina en 1864 y la Casa de la Maternidad en 1866. Junto con Melesio Morales, Tomás León y otros músicos importantes formó la Sociedad Filarmónica Mexicana, la cual habría de convertirse en el Conservatorio Nacional de Música”, indicó Pablo Mora.

 

Sin embargo, dijo, una de sus aportaciones más decisivas fue la de componer la primera ópera mexicana escrita para ser cantada en español con sonidos melódicos y rítmicos inspirados en el folclor étnico cultural de nuestro país.

 

“En la segunda mitad del siglo XIX el tipo de representación operística que se hacía era de índole itálica, por lo mismo las primeras composiciones de músicos mexicanos perpetuaron la costumbre de escribir sus libretos en italiano con temas centrados en la cultura europea”, detalló.

 

Cuauhtemotzin, añadió, se estrenó el 13 de septiembre de 1871 y tuvo una sola función, “su puesta en escena estuvo inscrita en el marco de los beneficios organizados por la compañía de Enrico Moderati, sin embargo, no tuvo comentarios en prensa, solo uno. La sociedad mexicana no estaba preparada para su obra.