Resguardo. El edificio cilíndrico alberga la Dirección General y oficinas administrativas del Cenart, así como cuatro Centros de Investigación, Documentación e Información dependientes del INBA, entre ellos, el de Artes Plásticas (Cenidiap), que fue el área con mayor daño

 

Restauran Torre de Investigación del Cenart, dañada por los sismos | La Crónica de Hoy

 

“Todo el Cenart está catalogado como edificio artístico pero no hubo daño estructural y sólo se trabajó la renovación de acabados, además corresponde al siglo XX”, dijo el subdirector general de educación e investigación artística del INBA.

Durante nueve meses los dos edificios que conforman la Torre de Investigación del Centro Nacional de las Artes (Cenart), ubicado en la delegación Coyoacán de la Ciudad de México, estuvieron separados y una oquedad se observaba desde los pisos 9, 10 y 11, espacios donde el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) resguarda acervos de artistas como Diego Rivera, Mathias Goeritz, Carlos Mérida y Roberto Montenegro. El motivo: los sismos del pasado mes de septiembre desprendieron un elemento llamado junta constructiva.

 

“En la Torre de Investigación hay dos edificios, ambos con cimentación independiente, entonces la junta constructiva es una separación que se deja para que el edificio se pueda mover y no se rompa en caso de sismos; si no existiera chocarían y se fracturarían los inmuebles. Cuando sucedió el sismo del 19 de septiembre la junta constructiva se desprendió”, explicó a Crónica el arquitecto Jorge Ramos, durante un recorrido por la Torre de Investigación.

 

El pasado 4 de junio el INBA reparó en su totalidad la junta constructiva, es decir, ya no se observa la separación entre los dos edificios y por lo tanto, el personal de los pisos 9, 10 y 11 regresó a laborar.

 

Sergio Rommel Alfonso Guzmán, subdirector general de educación e investigación artística del INBA, detalló que a través de la Secretaría de Cultura solicitaron la instalación una nueva junta de construcción que, hoy a simple vista, es similar a los gusanos que unen los vagones del Metro y Metrobús.

 

A las preguntas de si la reconstrucción de la junta referida fue a través de una licitación y cuál empresa contrató la Secretaría de Cultura —ya que Alfonso Guzmán explicó que tuvieron que buscar opciones en el mercado internacional—, las autoridades de INBA no supieron dar respuesta.

 

“Te mentiría en dar una respuesta precisa, recordemos que si bien el personal que labora en los centros nacionales de investigación está adscrito al INBA, en sí el Cenart y el edificio (la Torre de Investigación) pertenecen a la Secretaria de Cultura. Entonces, el proceso de licitación estuvo a cargo de la Secretaría de Cultura”, explicó Alfonso Guzmán.

 

¿Pero sí fue licitación?, se le inquirió. “No lo sabemos”, respondió el funcionario. ¿Contaron con asesoría de algún despacho de arquitectos para la reconstrucción?, se le preguntó. “Pocos edificios en la Ciudad de México después del 19 de septiembre tuvieron tanta revisión y dictámenes técnicos como la Torre de Investigación. La Secretaria de Cultura contrató el servicio de dictaminación de un director responsable de obra (DRO), el INBA hizo lo propio; adicionalmente la Secretaria de Cultura a través del Cenart solicitó una opinión técnica a uno de los despachos más reputados del país: Colinas de Buen, y el INBA contrató a una empresa para hacer dictámenes con base en tecnología”.

 

SIN DAÑO ESTRUCTURAL. La Torre de Investigación del Cenart, consta de dos edificios, uno cilíndrico de color morado y otro triangular de color anaranjado, ambos diseñados por el arquitecto mexicano Ricardo Legorreta (1931-2011).

 

El edificio cilíndrico alberga a la Dirección General y oficinas administrativas del Cenart, así como cuatro Centros de Investigación, Documentación e Información dependientes del INBA, entre ellos, el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (Cenidiap). En el edificio triangular están los salones de usos múltiples, elevadores y una escalera.

 

El Cenidiap, que ocupa los pisos 9, 10 y 11, fue el área con mayor daño por el desprendimiento de la junta constructiva, no obstante, “a pesar de lo aparatoso, la Torre de Investigación no presentó daño estructural, así lo indicaron una serie de revisiones, dictámenes y opiniones técnicas”, dijo Alfonso Guzmán.

 

¿La Torre de Investigación cuenta con alguna protección patrimonial?, se le cuestionó al arquitecto Ramos. “Todo el Cenart está catalogado como edificio artístico pero no hubo daño estructural y sólo se trabajó la renovación de acabados, además corresponde al siglo XX y tampoco hay material especial”, dijo.

 

ACERVOS A SALVO. El pasado 21 de mayo Crónica informó que desde septiembre de 2017, el Cenidiap dejó de prestar servicio y que las autoridades se comprometieron a reabrir las puertas del dicho centro en diciembre, sin embargo, las labores se restablecieron cinco meses después.

 

“Parte de la tardanza del proceso de ingresar a la Torre de Investigación tuvo que ver con la junta constructiva. De la fecha en que se construyó este edificio a la actualidad, ha evolucionado el campo de los materiales e ingeniería y se optó por la adquisición de una junta constructiva de última generación que no está en el mercado mexicano. Ante la eventualidad de un próximo sismo, ésta tendrá un mejor comportamiento”, señaló Alfonso Guzmán.

 

— ¿Hubo daños en los cubículos donde se resguardan los acervos del Cenidiap?

 

— Hubo paredes de cubículos que sufrieron daños pero ya fueron sustituidas, enyesadas y pintadas.

 

— ¿Qué sucedió con los acervos durante esos nueve meses de reconstrucción?

 

— Se hicieron los análisis sobre lo que sería más conveniente: hacer una extracción de ellos del edificio o mantenerlos y buscar una zona dónde colocarlos. Se optó por esto último, mientras se pintaba, se resanaba y hacia el mantenimiento, los acervos permanecieron en la Torre de Investigación.

 

— ¿En dónde están ahora los acervos?

 

— Ya están reubicados en los lugares originales previos al 19S.

 

Alfonso Guzmán precisó que a partir del 4 de junio, los investigadores reanudaron sus actividades, aunque muchos de ellos, no siempre trabajan in situ. “Quien estaba revisando un archivo en físico, tuvo un retraso en su investigación, pero ya hay un porcentaje considerable de los acervos digitalizados”.

 

Por último, el funcionario señaló que de los 19 edificios en la Ciudad de México bajo la responsabilidad de la Subdirección de Educación e Investigación Artística del INBA, los cuales tienen a una población de 8 mil personas entre estudiantes, trabajadores y profesores, la institución no tuvo reporte de heridos durante los sismos de septiembre.